Poemas de Rosalía de Castro que debes conocer (con su interpretación)

6 poesías de Rosalía de Castro sobre el pesimismo, la muerte o su tierra natal

Sandra Llorente

Rosalía de Castro es una de las figuras más destacadas de la poesía española del siglo XIX. Considerada, junto a Gustavo Adolfo Bécquer, precursora de la poesía moderna, además, es una de las figuras del llamado Rexurdimiento gallego, gracias a su gran contribución a la recuperación de la lengua gallega. Sus poemas evocan una especie de melancolía y pesimismo, propio de su curso de vida, pero a la vez una profundidad inigualable y un conocimiento de la prosa de altura.

De hecho, su tercer libro de poemas, 'En las orillas del Sar', es considerada por muchos críticos la gran obra poética del siglo XIX. En Diario Femenino queremos hacerle un homenaje con una recopilación de poemas de Rosalía de Castro con su interpretación que debes conocer. ¡Presta atención! 

La vida de Rosalía de Castro

Proveniente de una época donde las mujeres carecían de derechos y oportunidades para desarrollarse como profesionales y eruditas, Rosalía de Castro rompió todos los moldes. Hija secreta de un sacerdote y una hidalga sin recursos, se crió los primeros años de su vida junto a su tía Teresa en una aldea de La Coruña, donde la escritora y poetisa se influenció del mundo rural, las creencias, costumbres y la lengua gallega. El mundo que conoció durante su niñez fue determinante tanto para su poesía y prosa como para sus ideales políticos, parece que cercanos al socialismo de la época.

Se cree que aproximadamente a los 15 años, Rosalía de Castro se mudó junto a su madre a Santiago de Compostela, donde comenzó a recibir una instrucción básica para mujeres en artes plásticas y música. Y allí, en Santiago, es donde empezó a empaparse de la cultura de la época, en el Liceo de la Juventud, donde conoce al que sería su esposo, el escritor e historiador Manuel Murguía. A pesar de que siempre se comenta que el matrimonio se Rosalia y Manuel nunca fue exitoso, en realidad parece que fueron grandes amigos, ya que este apoyó en todo momento su talento y creatividad artística.

La poetisa murió muy joven, con tan solo 48 años, de un cáncer de útero del que estuvo aquejada toda su vida. De hecho, la enfermedad es una de las razones principales de su poesía trágica y pesimista. Se dice que justo antes de morir pidió que le abrieran la ventana para poder ver el mar (a pesar de que se encontraba en un lugar del interior).

6 poesías esenciales de Rosalía de Castro y su interpretación

La obra poética de Rosalía de Castro se distingue por su pesimismo y un acento trágico que se combina con hermosas estampas de la naturaleza. Su tierra, Galicia, parece que siempre le acompañó, incluso cuando no vivió en ella, como una especie de consuelo ante las desgracias, la muerte de su madre, de algunos de sus hijos, las dificultades económicas y un matrimonio separado geográficamente. Cada uno de sus poemas es un canto a los sentimientos, como si la poesía fuera una especie de catarsis de su vida. Merece la pena leerlos.

1 Mi tierra 

A un tiempo, cual sueño

que halaga y asombra,

de los robles las hojas caían,

del saúco brotaban las hojas.

Primavera y otoño sin tregua

turnan siempre templando la atmósfera,

sin dejar que no hiele el invierno,

ni agote el estío

las ramas frondosas.

¡Y así siempre! en la tierra risueña,

fecunda y hermosa,

surcada de arroyos,

henchida de aromas;

que es del mundo en el vasto horizonte

la hermosa, la buena, la dulce y la sola;

donde cuantos he amado nacieron,

donde han muerto mi dicha y mis glorias

*  *  *

De vuelta está la joven primavera;

mas ¡qué aprisa esta vez y cuán temprano!

¡Y qué hermosos están prados y bosques

desde que ella ha tornado!


Ha vuelto ya la primavera hermosa;

siempre vuelve la joven y hechicera;

mas ¿en dónde, decidme, se han quedado

los que partieron cuando partió ella?

Esos no tornan nunca,

¡nunca!, si es que nos dejan.


De sonrosada nieve, salpicada

veo la verde hierba,

son las flores que el viento arranca al árbol

llenas de savia, y de perfumes llenas.

 
¿Por qué siendo tan frescas y tan jóvenes,

a semejanza de las hojas secas

en el otoño, cuando abril sonríe

ellas también sobre la arena ruedan?

¡Por qué mueren los niños,

las flores más hermosas de la tierra!

*  *  *

En sueños te di un beso, vida mía,

tan entrañable y largo...

¡Ay!, pero en él de amargo

tanto, mi bien, como de dulce había.


Tu infantil boca cada vez más fría,

dejó mi sangre para siempre helada,

y sobre tu semblante reclinada,

besándote, sentí que me moría.


Más tarde, y ya despierta,

con singular empeño,

pensando proseguí que estaba muerta

y que en tanto a tus restos abrazada

dormía para siempre el postrer sueño

soñaba tristemente que vivía

aún de ti, por la muerte separada.

*  *  *

Sintióse agonizar, mil y mil veces,

de dolor, de vergüenza y de amargura,

mas aunque tantas tras de tantas fueron

no se murió ninguna.


Embargada de asombro

al ver la resistencia de su vida,

en sus horas sin término pensaba,

llena de horror, si nunca moriría.


Pero una voz secreta y misteriosa

la dijo un día con acento extraño:

Hasta el momento de tocar la dicha

no se mueren jamás los desdichados

Interpretación: mediante el recuerdo de su amada tierra, Galicia, Rosalía expresa uno de sus más eternos dolores, la muerte de sus hijos. La poetisa vio morir a tres de sus hijos, Valentina que nació fallecida, Adriano Honorato, quien falleció con tan solo un año de edad, y su hijo Ovidio Murguía, el pintor español que falleció con tan solo 29 años de edad. Este fantástico poema refleja dolor de una madre expresado a través de las estaciones del año de los paisajes gallegos.

2 Hojas marchitas 

Las rosas en sus troncos se secaron,

los lirios blancos en su tallo erguidos

secáronse también,

y airado el viento arrebató sus hojas,

arrebató sus hojas perfumadas

que nunca más veré.


Otras rosas después y otros jardines

con lirios blancos en su tallo erguidos

he visto florecer;

mas ya cansados de llorar mis ojos,

en vez de llanto en ellos, derramaron

gotas de amarga hiel.

Interpretación: Rosalia de Castro escribió muchos versos sobre la muerte, que interpretaba a través del fin de la primavera y la llegada del otoño y el invierno. Este poema es un ejemplo de ello. Como bien dice el poema, otros lirios blancos florecerán, pero nunca más aquellos a los que conoció, por los que lloró y a los que amó.

3 [LXVIII] - A las orillas del Sar 

Al oír las canciones

que en otro tiempo oía,

del fondo en donde duermen mis pasiones

el sueño de la nada,

pienso que se alza irónica y sombría,

la imagen ya enterrada

de mis blancas y hermosas ilusiones,

para decirme: -¡Necia!, lo que es ido

¡no vuelve!; lo pasado se ha perdido

como en la noche va a perderse el día,

ni hay para la vejez resurrecciones...

¡Por Dios, no me cantéis esas canciones

que en otro tiempo oía!

Interpretación: mediante este magnífico poema escrito en su último libro, 'A las orillas del Sar', Rosalía de Castro habla de la vejez y de lo que dejó atrás y no podrá volver a recuperar. Es un poema que inspira a no dejar pasar el tiempo, vivir cada oportunidad cada día como si fuera el último.

4 [LXXIX] - A las orillas del Sar 

Era en abril, y de la nieve al peso

aún se doblaron los morados lirios;

era en diciembre, y se agostó la hierba

al sol, como se agosta en el estío.


En verano o en invierno, no lo dudes,

adulto, anciano o niño,

y hierba y flor, son víctimas eternas

de las amargas burlas del destino.

 
Sucumbe el joven, y encorvado, enfermo,

sobrevive el anciano; muere el rico

que ama la vida, y el mendigo hambriento

que ama la muerte es como eterno vivo

Interpretación: desde la sabiduría de una persona con experiencia de vida, la que ya tenía cuando escribió este poema del libro 'A las orillas del Sar', Rosalia de Castro, en ese tono trágico y pesimista que le caracteriza, escribe sobre el destino, el destino fatal que tarde o temprano a todos nos llega alguna vez en la vida.

5 A mi madre

¡Ay, qué profunda tristeza!

Ay, qué terrible dolor!

¡Tendida en la negra caja

sin movimiento y sin voz,

pálida como la cera

que sus restos alumbró,

yo he visto a la pobrecita

madre de mi corazón!


Ya desde entonces no tuve

quien me prestase calor,

que el fuego que ella encendía

aterido se apagó.

Ya no tuve desde entonces

una cariñosa voz

que me dijese: ¡hija mía,

yo soy la que te parió!

 
¡Ay, qué profunda tristeza!

¡Ay, qué terrible dolor!...

¡Ella ha muerto y yo estoy viva!

¡Ella ha muerto y vivo yo!

Mas, ¡ay!, pájaro sin nido,

poco lo alumbrará el sol,

¡y era el pecho de mi madre

nido de mi corazón

Interpretación: Rosalia de Castro escribió una serie de poemas dedicados a su madre. Este sin duda es uno de los más explícitos que reflejan el dolor de una hija que ha perdido ese amor incondicional que supone una madre. Un poema con mucho sentimiento que cualquiera que ha perdido a su mamá puede verse reflejada en él.

6 Adiós ríos, adiós fontes - Cantares gallegos

Adiós ríos, adiós fontes

adiós, regatos pequenos;

adiós, vista dos meus ollos,

non sei cándo nos veremos.


Miña terra, miña terra,

terra donde m’eu criei,

hortiña que quero tanto,

figueiriñas que prantei.

Prados, ríos, arboredas,

pinares que move o vento,

paxariños piadores,

casiña d’o meu contento.


Muiño dos castañares,

noites craras do luar,

campaniñas timbradoiras

da igrexiña do lugar.


Amoriñas das silveiras

que eu lle daba ó meu amor,

camiñiños antre o millo,

¡adiós para sempre adiós!


¡Adiós, gloria! ¡Adiós, contento!

¡Deixo a casa onde nacín,

deixo a aldea que conoso,

por un mundo que non vin!


Deixo amigos por extraños,

deixo a veiga polo mar;

deixo, en fin, canto ben quero…

¡quén puidera non deixar!

[…]

Adiós, adiós, que me vou,

herbiñas do camposanto,

donde meu pai se enterrou,

herbiñas que biquei tanto,

terriña que nos criou.

[…]

Xa se oien lonxe, moi lonxe,

as campanas do pomar;

para min, ¡ai!, coitadiño,

nunca máis han de tocar.

[…]

¡Adiós tamén, queridiña…

Adiós por sempre quizáis!…

Dígoche este adiós chorando

desde a beiriña do mar.

Non me olvides, queridiña,

si morro de soidás…

tantas légoas mar adentro…

¡Miña casiña!, ¡meu lar!

Adiós ríos, adiós fuentes

Adiós, ríos; adiós, fuentes;
adiós, arroyos pequeños;
adiós, vista de mis ojos,
no sé cuando nos veremos.

Tierra mía, tierra mía,
tierra donde me crié,

huertecilla que tanto amo
higueruelas que planté.
Prados, ríos, arboledas,
pinares que mueve el viento,
pajarillos piadores,
casitas de mi contento.

Molino entre castaños,
noches de luz de luna
campanitas timbradoras
de la iglesia del lugar.

Zarzamoras de las zarzas
que le daba yo a mi amor
caminos de los maizales
¡adiós para siempre adiós!

¡Adiós, gloria! ¡Adiós, contento!
¡Casa donde yo nací,
dejo mi pequeño pueblo,
por un mundo que no vi!

Dejo amigos por extraños,
dejo vegas por el mar,
dejo en fin, cuanto bien quiero…
¡quién pudiera no dejar!

[…]

Adiós, adiós, que me voy,
hierbas de mi camposanto,
donde padre se enterró,
hierbas que he besado tanto
mi tierra que nos crió.

[…]

Ya se oyen lejos, muy lejos
campanas del manzanal
para mí, ¡ay! pobrecillo
nunca más me tocarán.

[…]

¡Adiós también, ay querida…
Adiós por siempre quizás!
Te digo este adiós llorando
desde la orilla del mar.

No me olvides, ay querida,
si muero de soledad…
tantas leguas mar adentro...

¡Adiós mi casa!, ¡mi hogar!

Interpretación: Cantares gallegos fue escrito en su totalidad en gallego, lo que supuso un antes y un después en la literatura gallega. En Cantares Gallegos la autora habla de su tierra natal, del mundo rural en el que se crió y la idiosincrasia de la cultura gallega. Este poema que replicamos en el gallego original y traducido al castellano, es uno de los más profundos, el sentimiento de una emigrante de su tierra natal, que se va sin perder un ápice de amor por ella

¿Conoces algún poema de Rosalía de Castro más? ¡Cuéntanoslo en los comentarios! 

Puedes leer más artículos similares a Poemas de Rosalía de Castro que debes conocer (con su interpretación), en la categoría de Poemas de amor en Diario Femenino.