Poemas de Pablo Neruda: preciosos versos de amor y su interpretación

Los poemas más bonitos y conocidos de Neruda que hablan sobre amor

Azucena Zarzuela

Ricardo Eliécer Neptalí Reyes Basoalto (1904-1973), mejor conocido como Pablo Neruda, ha sido un gran poeta y uno de los intelectuales más sobresaliente de todos los tiempos, cuyas palabras y versos inundan a día de hoy nuestra memoria. Su influencia sobre los autores de habla hispana ha sido incalculable y su reputación internacional supera los límites de la lengua. 

El poeta chileno acabó siendo reconocido con el Premio Nobel de Literatura en 1971 y una de las máximas figuras de las letras hispanoamericanas del siglo XX. "El más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma", escribió sobre él nada más y nada menos que Gabriel García Márquez. Sin duda, los poemas de Pablo Neruda son imprescindibles, y por ello en Diario Femenino hemos hecho una recopilación de los preciosos versos de amor y su interpretación que seguro que te van a encantar. ¡Elige tu poema favorito! 

Detalles sobre la biografía de Pablo Neruda 

Pablo Neruda nació un 12 de julio en un pueblecito central de Chile, en Parral. Muy pronto conocería la desgracia, pues ya desde pequeño tuvo que aprender a vivir con la carencia del amor materno ya que su madre falleció al mes de traerle al mundo aquejada de tuberculosis. Su padre era ferroviario y sustento de la familia. Los avatares de la vida encaminarían sus pasos hacia Temuco, donde el cabeza de familia contraería segundas nupcias. 

Desde muy temprano, nuestro protagonista sintió la llamada de la poesía. Y eligió utilizar un pseudónimo, posiblemente porque su padre se negaba a que se dedicara a las letras, para sus escritos. Éste acabaría convirtiendo con el tiempo en su nombre legal. Escogió Pablo porque le gustaba el sonido y Neruda lo tomó del poeta checo Jan Neruda.

Cursó estudios de francés con el fin de convertirse en profesor, lo que no logró, pues su destino estaba escrito para ser un gran poeta imaginativo. Neruda fue simbolista en sus inicios, para unirse posteriormente al surrealismo y derivar, con los años, hacia el realismo, donde sustituiría la estructura tradicional de la poesía por unas formas expresivas más asequibles. Por ello, quizá, alcanzó la universalización con su obra.

En reconocimiento a su valor literario, Neruda logró ingresar en el cuerpo consular chileno y, entre 1927 y 1944, representó a su país en ciudades de Asia, Latinoamérica y España. Miembro del Partido Comunista chileno y senador entre 1945 y 1948, el poeta debió sumergirse en la clandestinidad y partir hacia un exilio que comenzó en Argentina, para arribar a otros países hasta conseguir regresar a su tierra natal en 1953. En 1957 consiguió el título de presidente de la Sociedad de Escritores de Chile y en 1970 fue designado candidato a la presidencia de Chile por su partido. Pero sería 1971 su gran año, pues en éste consiguió el Premio Nobel de Literatura y el Premio Lenin de la Paz.

Su muerte merece un capítulo a parte ya que está escrita con leyenda y rumores. Aquí adelantamos algunas pinceladas. Pablo Neruda falleció en Santiago el 23 de septiembre de 1973, solo 12 días después del golpe de estado de Pinochet. Se admitió a trámite una demanda presentada por su Partido para investigar si su muerte se debió al cáncer de próstata que padecía o fue asesinado. La resolución emitida por el director del Servicio Médico Legal de Chile dictaminó que tras los resultados toxicológicos realizados en España y EE.UU, descartaban que el poeta hubiera sido envenenado como se aseguraba. Pese a la sentencia firme, muchos son los que hoy en día siguen planteando la duda.

Tras su muerte, Pablo Neruda aún nos dejaría un regalo más. Como obra póstuma vio la luz en el mismo año de su fallecimiento sus memorias con el nombre de 'Confieso que he vivido'. Altamente recomendables.

El amor de Pablo Neruda en sus poemas

La obra de Neruda navegó entre los movimientos vanguardistas y posmodernistas con un conjunto poético dividido en tres etapas: la de transición hacia la innovación, la oscura y hermética y la relacionada con la política. Y toda ella cargada siempre de sentimientos y aderezada con un lenguaje expresivo. Su producción es de las más amplias de un poeta y su nombre conocido a nivel mundial. Pablo Neruda ha cruzado todas las fronteras con un pasaporte lírico que incluye, entre otros, 'Crepúsculario', 'Veinte poemas de amor y una canción desesperada', 'Tentativa del hombre íntimo', 'Canto general', 'Estravagario' y 'Cien sonetos de amor'.

Para entender su obra, hay que entender el plano sentimental del poeta. Se casó tres veces y tuvo al menos otra media docena de amantes furtivas a las que convertiría en las musas de sus textos: Maria Hagenaar Vogelzang, Delia del Carril, Matilde Urrutia, entre otras.

A la juventud de Pablo Neruda, con tan solo 20 años, pertenece el que posiblemente sea el libro más leído de la historia de la poesía: 'Veinte poemas de amor y una canción desesperada' (1924). Incluso a su muerte ya se habían editado dos millones de ejemplares. La mitad de los poemas de esta obra están dedicados a su amor de juventud, Teresa León Bettiens, una niña de alta sociedad de Temuco de la que se enamoró cuando ella fue elegida reina de la primavera en 1920. También es la mujer de 'La canción desesperada', oculta bajo el nombre de Marisol. 

Los poemas más especiales y significativos de Pablo Neruda 

+ Poema XV de Pablo Neruda 

Me gustas cuando callas porque estás como ausente, 

y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca

Parece que los ojos se te hubieran volado 

y parece que un beso te cerrara la boca. 

Como todas las cosas están llenas de mi alma 

emerges de las cosas, llena del alma mía. 

Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, 

y te pareces a la palabra melancolía. 

Me gustas cuando callas y estás como distante. 

Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. 

Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: 

déjame que me calle con el silencio tuyo

Déjame que te hable también con tu silencio 

claro como una lámpara, simple como un anillo. 

Eres como la noche, callada y constelada. 

Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. 

Me gustas cuando callas porque estás como ausente. 

Distante y dolorosa como si hubieras muerto. 

Una palabra entonces, una sonrisa bastan. 

Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Interpretación: Un poema de lo más conocido de Pablo Neruda en el que el amado contempla, observa y se deja fascinar o maravillar por la amada. Allí está su objeto de veneración, su musa en silencio, en reposo a la que el amante admira y puede elogiar. 

+ Poema 1: 'Veinte poemas de amor y una canción desesperada' 

Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos, 

te pareces al mundo en tu actitud de entrega. 

Mi cuerpo de labriego salvaje te socava 

y hace saltar el hijo del fondo de la tierra. 

Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros 

y en mí la noche entraba su invasión poderosa

Para sobrevivirme te forjé como un arma,

como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda. 

Pero cae la hora de la venganza, y te amo

Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme. 

Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia! 

Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste! 

Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia

Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso! 

Oscuros cauces donde la sed eterna sigue, 

y la fatiga sigue, y el dolor infinito.

Interpretación: En este poema se tejen y arman los hilos de la sensualidad joven, de un lecho amoroso vivo, que como un campo de tierra se zanja y se penetra, se trabaja y se fecunda. Es Eros quien habla y pone voz al poeta.

+ Poema VI de Pablo Neruda

Te recuerdo como eras en el último otoño.

Eras la boina gris y el corazón en calma.

En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.

Y las hojas caían en el agua de tu alma.

Apegada a mis brazos como una enredadera, 

las hojas recogían tu voz lenta y en calma

Hoguera de estupor en que mi sed ardía.

Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño: 

boina gris, voz de pájaro y corazón de casa 

hacia donde emigraban mis profundos anhelos 

y caían mis besos alegres como brasas.

Cielo desde un navío. Campo desde los cerros. 

Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma.

Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.

Hojas secas de otoño giraban en tu alma.

Interpretación: Aquí el recuerdo y la nostalgia invaden al poeta. En el ayer hay un otoño que se rememora, y en ese otoño, una pasión. Pero en el presente en el que se reflexiona todo está muy lejos. Ella solo es recuerdo y nada más. Todo se ha ido, quedándose a la vez.

+ 'Canción desesperada' de Pablo Neruda

Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy. 

El río anuda al mar su lamento obstinado.

Abandonado como los muelles en el alba. 

Es la hora de partir, oh abandonado!

Sobre mi corazón llueven frías corolas. 

Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!

En ti se acumularon las guerras y los vuelos

De ti alzaron las alas los pájaros del canto

Todo te lo tragaste, como la lejanía.

Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!

Era la alegre hora del asalto y el beso. 

La hora del estupor que ardía como un faro.

Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,

turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!

En la infancia de niebla mi alma alada y herida. 

Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo. 

Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!

Hice retroceder la muralla de sombra,

anduve más allá del deseo y del acto.

Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí

a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.

Como un vaso albergaste la infinita ternura,

y el infinito olvido te trizó como a un vaso 

Era la negra, negra soledad de las islas,

y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta. 

Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme

en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!

Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,

el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.

Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,

aún los racimos arden picoteados de pájaros

Oh la boca mordida, oh los besados miembros,

oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo

en que nos anudamos y nos desesperamos.

Y la ternura, leve como el agua y la harina. 

Y la palabra apenas comenzada en los labios.

Ése fue mi destino y en él viajó mi anhelo,

y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!

Oh sentina de escombros, en ti todo caía, 

qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron.

De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste

de pie como un marino en la proa de un barco.

Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes. 

Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.

Pálido buzo ciego, desventurado hondero, 

descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Es la hora de partir, la dura y fría hora

que la noche sujeta a todo horario.

El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa. 

Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

Abandonado como los muelles en el alba. 

Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.

Es la hora de partir. Oh abandonado!

Interpretación: El poeta aquí se deja llevar por las emociones del alejamiento y la angustia. El recuerdo en medio de la noche, el abandono, la hora de irse, la carne perdida… Todas son formas de una recreación dolorosa donde intenta imponerse el olvido. La nostalgia ha triunfado y al pescador solo le queda la opción de huir. Pretende un consuelo cuando ya todo está perdido.

¡Qué bonitos estos poemas de Pablo Neruda! ¿Conoces alguno más! 

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