Los poemas de Bécquer más imprescindibles interpretados verso a verso

7 rimas de Bécquer que hablan de vida, amor y desamor (analizados)

Azucena Zarzuela

Gustavo Adolfo Bécquer es uno de los grandes. Con méritos propios ha entrado en el Olimpo de las letras, siendo exponente y cartel de uno de los movimientos literarios del pasado siglo XIX, el Romanticismo. Hoy en día, pocos hogares no tienen en sus librerías alguna de sus obras. Y es que 'Rimas' y 'Leyendas' son algo más que un clásico, son un sentimiento, una emoción, la explicación de un alma en la que muchas hoy en día nos sentimos reconocidas.

Por eso, en Diario Femenino, hemos querido hacer una recopilación de los poemas de Bécquer más imprescindibles (de amor, desamor, vida y muerte) y los hemos interpretado verso a verso para que puedas entender un poco mejor lo que quería transmitir el poeta a través de sus letras. ¿Preparada? ¡Déjate enamorar!

Algunos detalles sobre la biografía de Bécquer

Nació en Sevilla en 1836, cuando la mujer solo podía aspirar a ser un objeto de deseo o una respetable esposa y ama de casa. La muerte le llegó en Madrid, en 1870, habiendo conocido cierta fama, aunque el mundo se rindió a su obra tras la publicación póstuma del conjunto de sus escritos.

Bécquer no es solo uno de los puntales de la lírica española, si no que además, sin él otras voces, como la de Machado o la de Juan Ramón Jiménez, serían otras. Es más, sin su herencia, no me cabe ninguna duda de que la poesía actual estaría recorriendo otro camino.

Borracho, mujeriego, derrochador, cronista de la actualidad de su época, orgulloso, estirado y hasta antipático; también fue un poeta tocado por la gracia de las musas para adentrarse en el alma con sencillez asombrosa. Toda una vida llena de luces y sombras. Vamos, como la de cualquiera.

La mujer explicada a través de la mirada de Bécquer

Para escribir sobre la obra de Bécquer podríamos echar días y días y según el momento de la vida por el que estemos pasando seguiríamos redescubriendo nuevos matices. Pero esta vez queremos centrar nuestra atención en cómo el poeta trata y habla de la mujer en sus 'Rimas'. En ellas, encontramos diferentes miradas, pues unas veces estaremos ante una mujer inalcanzable o inaccesible (en la mayoría de los casos), otras ante una mujer distante y lejana, o ante la mujer dormida o la mujer de piedra.

Para nuestro poeta la mujer ideal es inaccesible, solo pura apariencia que condena al autor a un amor repentino, quien la persigue, pero justo al intentar tocarla, esta se desvanece y se rompe el hechizo. Puede ser amada con los sentidos, pero es imposible que se vuelva corpórea. Es una búsqueda continua, pero nunca hay un verdadera encuentro, solo una imagen intangible y misteriosa. ¿Eres tú de estás féminas que se escapan como agua entre los dedos?

Bécquer habla de la mujer dormida para sumergirse en su intimidad, en la suavidad y belleza que el sueño aporta al rostro femenino. Hay un deseo por penetrar en el mundo sereno que vive la mujer en su descanso y que la rodea con un aura de luminosidad. De nuevo el poeta se rinde a la belleza y al misterio que la serenidad de la mujer desprende en su adormecimiento.

Frente a la concepción idealizada y romántica de las anteriores mujeres, para la vida terrenal se presenta un Bécquer que ama como ser humano a una mujer real. Así en su obra podemos encontrar tres fases: la descripción prosaica de la amada y enamoramiento, el propio romance amoroso y la ruptura o desenlace amargo.

Y capítulo especial dedicaremos a los ojos. Pues éstos tienen un valor fundamental en el mundo poético de Bécquer. Y es que, es por los ojos por donde se llega al mundo interior de las mujeres. En su ardor, en su brillo, es donde la mujer guarda todos sus misterios. El poeta no resalta tanto el aspecto físico de los ojos, sino que los destaca en su obra porque son los auténticos elementos capaces de expresar los hondos sentimientos del alma.

Los mejores poemas de Bécquer y su interpretación

Como hemos señalado, la mirada tiene gran relevancia en los poemas de Bécquer y, por eso, hemos recopilado algunas célebres 'Rimas' del poeta donde los ojos son los auténticos protagonistas. ¡Vamos allá!

+ Rima XIII de Bécquer

Tu pupila es azul, y cuando ríes,

su claridad suave me recuerda

el trémulo fulgor de la mañana

que en el mar se refleja.

Tu pupila es azul, y cuando lloras,

las trasparentes lágrimas en ella

se me figuran gotas de rocío

sobre una violeta.

Tu pupila es azul, y si en su fondo,

como un punto de luz radia una idea

me parece en el cielo de la tarde

¡una perdida estrella!

Interpretación: Gustavo Adolfo Bécquer representa en esta rima a esa mujer ideal que tal y como afirma el Trabajo de Fin de Grado (La representación de la figura femenina en la obra de G.A Bécquer) de Dèbora González García para la Universidad de La Laguna (Santa Cruz de Tenerife) "solo habita en su mente y se configura a partir de elementos naturales". En este sentido, también podemos apreciar como habla del mar y del cielo como elementos infinitos. Esa infinidad que refleja unos sentimientos tan abstractos como intensos. 

+ Rima XXI de Bécquer

¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas

en mi pupila tu pupila azul,

¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?

Poesía... eres tú.

Interpretación: En esta rima, Bécquer pretende hacer una clara diferenciación entre poeta y poesía. El poeta sería la parte racional (él) y la poesía la parte más sentimental que identifica con la mujer. Además, todo ello lo hace a través de la mirada azul, un color que utiliza para reflejar la pureza femenina

+ Rima XXIII de Bécquer

Por una mirada, un mundo;

por una sonrisa, un cielo;

por un beso... ¡Yo no sé

qué te diera por un beso!

Interpretación: Una vez más Bécquer hace alusión a ese amor inalcanzable por el que él daría lo que fuera: desde la inocencia más pura reflejada en una mirada hasta el instinto más pasional representado en un beso

+ Rima XXX de Bécquer

Asomaba a sus ojos una lágrima

y a mi labio una frase de perdón;

habló el orgullo y se enjugó su llanto

y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino: ella, por otro;

pero al pensar en nuestro mutuo amor,

yo digo aún, ¿por qué callé aquel día?

Y ella dirá, ¿por qué no lloré yo?

Interpretación: Una de las rimas más desgarradoras de Adolfo Bécquer es esta donde refleja desamor, pérdida, arrepentimiento, tristeza. Una vez más haciendo especial hincapié en los ojos, en las lágrimas que brotan de ellos, en ese llanto incesante... 

+ Segunda estrofa de la Rima LXXI de Bécquer

De la luz que entra al alma por los ojos

los párpados velaban el reflejo;

más otra luz el mundo de visiones

Alumbraba por dentro.

Interpretación: La rima LXXI habla de muerte, de cómo el poeta entra en un estado de éxtasis en el cual intuye que algún ser querido cercano está a punto de perecer. También hace uso de los ojos como reflejo del alma. 

+ Rima XII de Bécquer

Porque son, niña, tus ojos

verdes como el mar, te quejas;

verdes los tienen las náyades,

verdes los tuvo Minerva,

y verdes son las pupilas

de las huríes del Profeta.

El verde es gala y ornato

del bosque en la primavera;

entre sus siete colores

brillante el Iris lo ostenta,

las esmeraldas son verdes;

verde el color del que espera,

y las ondas del océano

y el laurel de los poetas.

Es tu mejilla temprana

rosa de escarcha cubierta,

en que el carmín de los pétalos

se ve a través de las perlas.

Y sin embargo,

sé que te quejas

porque tus ojos

crees que la afean,

pues no lo creas.

Que parecen sus pupilas

húmedas, verdes e inquietas,

tempranas hojas de almendro

que al soplo del aire tiemblan.

Es tu boca de rubíes

purpúrea granada abierta

que en el estío con vida

a apagar la sed con ella,

Y sin embargo,

sé que te quejas

porque tus ojos

crees que la afean,

pues no lo creas.

Que parecen, si enojada

tus pupilas centellean,

las olas del mar que rompen

en las cantábricas peñas.

Es tu frente que corona,

crespo el oro en ancha trenza,

nevada cumbre en que el día

su postrera luz refleja.

Y sin embargo,

sé que te quejas

porque tus ojos

crees que la afean:

pues no lo creas.

Que entre las rubias pestañas,

junto a las sienes semejan

broches de esmeralda y oro

que un blanco armiño sujetan.

Porque son, niña, tus ojos

verdes como el mar te quejas;

quizás, si negros o azules

se tornasen, lo sintieras.

Interpretación: Tal y como hemos comentado en la rima XIII de Bécquer, el poeta vuelve a valerse de la naturaleza para describir la belleza de la mujer a la que ama. Además, en estos versos concede especial importancia a los colores (principalmente al verde) los cuales compara con seres imaginarios y diosas. 

+ Rima XIV de Bécquer

Te vi un punto, y flotando ante mis ojos 

la imagen de tus ojos se quedó, 

como la mancha oscura orlada en fuego, 

que flota y ciega si se mira al sol.

Adonde quiera que la vista clavo, 

torno a ver tus pupilas llamear

mas no te encuentro a ti, que es tu mirada: 

unos ojos, los tuyos, nada más.

De mi alcoba en el ángulo los miro 

desasidos fantásticos lucir; 

cuando duermo los siento que se ciernen 

de par en par abiertos sobre mí.

Yo sé que hay fuegos fatuos que en la noche 

llevan al caminante a perecer: 

yo me siento arrastrado por tus ojos 

pero a dónde me arrastran, no lo sé.

Interpretación: Melancolía y admiración. Esto es lo que expresa el poeta a través de su rima XIV. Bécquer se queda prendado por los ojos de una dama y no puede apartarlos de su mente. Ya sea despierto o dormido, él aprecia esos maravillosos ojos mirándole.

¿Cual es tu poema de Bécquer favorito? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

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