Carta de amor a tu maestro: gracias por enseñarme tanto

Carta para dedicarle a un profesor

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Cómo escribir una carta a un profesor

De forma positiva o negativa, la infancia es clave en nuestra personalidad de adultos. Si nuestra infancia ha estado marcada de forma negativa, pasaremos gran parte de nuestra vida mejorando nuestra autoestima. Por el contrario, si hemos tenido una infancia feliz, llena de cariño, alcanzaremos más fácilmente la estabilidad emocional.

Y si la familia, especialmente los padres, son las personas que más nos influyen en la infancia, no son menos los maestros. Un maestro puede marcar la vida de un niño, para bien o para mal. Como nos gusta quedarnos con los recuerdos más bonitos hemos pensado que ese maestro que nos enseñó todo también se merece una de nuestras cartas de amor. Agradeciendo todo lo que nos transmitieron, regalamos a todos los docentes esta carta de amor al maestro.

Ejemplo de carta de amor a tu maestro

Querido maestro:

Han pasado muchos años ya desde que entraste a mi vida. Entonces fuiste una de las personas más influyentes de mi vida y ese influjo permanece. Por eso hoy quería regalarte esta carta de recuerdo o de agradecimiento, lo que prefieras. Es de recuerdo porque tu figura no ha desaparecido de mi vida. Y es de agradecimiento porque aún llevo conmigo todo lo que diste.

Sé que no todos lo hacen, sé que algunos maestros se limitan a recitar el temario acordado. Pero tú fuiste más allá y me considero afortunada de haberte tenido como maestro. Por ese empeño que ponías en que las cuentas me salieran bien, porque no dejabas que perdiera la confianza en mí, porque siempre me decías que con un poco más de esfuerzo lo conseguiría todo.

Tengo que agradecerte que no te limitaras a marcarnos los países en el mapa, que jugáramos con la ortografía para aprenderlo de forma divertida, que nos convencieras de que el inglés no era tan difícil como algunos decían. Y es que nos enseñaste pensar de forma diferente, a elaborar nuestro propio criterio, a distinguir los valores importantes de la vida.

Eso no lo hace cualquier maestro y tú lo hiciste. Pero lo que más te agradezco es la confianza que depositaste en mí. Esa confianza me ha servido durante toda la vida para no caer, para seguir intentándolo. En los momentos de duda, en los tiempos en los que todo iba mal, cuando estaba a punto de tirar la toalla, siempre recordaba tu voz diciendo: tú puedes.

Gracias, maestro.