El verdadero significado de San Valentín

Curiosidades y otros datos sobre por qué celebramos el 14 de febrero

María José Roldán Prieto

El verdadero significado de San Valentín

Cuando llega San Valentín en el calendario, las personas saben que ha llegado el día de los enamorados a gran parte del mundo. En este día especial los enamorados celebran su amor, su historia e intentan que sea un día especial dando protagonismo al 14 de febrero. Por otro lado, también hay personas que le dan protagonismo haciendo que no les importa este día e intentando ir en contra del amor en este día. Te contamos el verdadero significado de San Valentín. 

El significado real de la fiesta de San Valentín 

De un modo u otro, San Valentín es una fecha universal donde los enamorados demuestran su amor de muchas maneras diferentes. Algunas parejas prefieren pasar el día juntos, otros hacerse un regalo, otros hacer un viaje… pero lo que importa es que en San Valentín el amor es el protagonista. Pero, ¿por qué esto es así? El verdadero significado de San Valentín no lo sabe todo el mundo, es más, muchas personas viven ajeno a ello. Hay personas que celebran el día sin saber por qué se debe celebrar.

Curiosidades y datos sobre San Valentín

El 14 de febrero del año 296 dC, un hombre cristiano llamado Valentín fue martirizado y matado por el emperador Claudio II. El emperador tenía prohibido que los jóvenes se casaran porque esto significaba que tendrían miedo a morir en la guerra porque tendrían sentimientos que les debilitarían. Pero Valentín, creían fervientemente en el amor y por eso decidió casar en secreto a todas las parejas jóvenes enamoradas… aunque esto le llevó a la muerte. Amor y muerte son los protagonistas en este día, proclamando el amor a los cuatros vientos.

Gracias a este acto de amor, el 14 de febrero se celebra el día de los enamorados, porque de un modo u otro los enamorados fueron y serán siempre los protagonistas. El amor es el poder más grande del mundo entre las personas, pasen los años que pasen… y es un motivo suficientemente fuerte como para defenderlo ante aquellos que no creen en él.