Historia de amor en la cárcel: enamorada a pesar de todo

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Claudia se había decantado por la situación de los presos en las cárceles y su perspectiva de futuro para su trabajo de investigación que le permitiría graduarse, por fin, y convertirse en una antropóloga de pleno derecho. Los últimos años se los había pasado entre libros, ordenadores y apuntes y apenas había tenido tiempo para vivir alguna historia de amor. Y su perspectiva sentimental no parecía que fuera a mejorar en los próximos meses, metida de lleno en una investigación que la llevaría de la cárcel a su apartamento.

Amor entre rejas

Acompañada de varios guardas de seguridad, Claudia esperaba en una sala a que se reunieran todos los presos que habían aceptado participar en su investigación. A partir de entonces, le esperaban horas, días, semanas y meses de entrevistas a los presos para conocer a fondo sus circunstancias, sus motivos, su situación y sus posibilidades de reinserción. Y si fuera posible, también quería presentar el lado más humano de los encarcelados.

Casi todos los presos regalaron a Claudia una amplia sonrisa. Y es que no era muy frecuente ver a una joven atractiva y ajena al mundo de las prisiones reclamando su ayuda. Ellos ayudarían, claro que sí. Pero especialmente un joven con barba de aspecto más cuidado del que pudiera esperarse en una cárcel se entregó totalmente a la causa de la investigación. Luis se entregó totalmente a la causa de Claudia.

Claudia no tardó en fijarse en aquel preso de ojos verdes que no terminaba de encajar en un lugar tan siniestro, pero tenía a varios entrevistados en la lista antes que a él. Así que tuvo que esperar al segundo día para encontrarse cara a cara con Luis. Y con el guarda de seguridad. La mirada de Luis hechizó a Claudia que no se atrevía a hacerle la pregunta inicial con la que empezaba todas sus entrevista. ¿Por qué estás aquí?

Ignorar el pasado para tener un futuro de amor

Sin conocer ni los motivos, ni la verdadera naturaleza de su encantador, Claudia iba preguntando, anotando, mirando y sonriendo hasta que llegó a ver algo diferente en Luis. Porque Luis no era como los demás presos o, al menos, eso es lo que su corazón le decía. Con el tiempo, Luis se convirtió en el único preso que pasaba cada día por las entrevistas de Claudia, pero la presencia del guarda de seguridad hacía imposible un acercamiento más personal.

De forma tácita y natural, sin haber hablado de ello, la relación entre Claudia y Luis fue consolidándose, de una forma poco habitual, dadas las circunstancias de su amor. Y así fue cómo Claudia terminó de enamorare perdidamente a base de románticas y creativas cartas de amor que Luis escribía por la noche y se las entregaba al día siguiente en la entrevista.

El trabajo de investigación de Claudia, que debía durar un curso académico, se alargó por otro año más. Y así podía seguir viendo cada día a su amor. Era una historia de amor que nadie conocía, ni familia, ni amigos...solo ellos dos. Y la verdad es que Claudia aún no sabía por qué estaba Luis en aquel lugar. Lo que sí sabía es que algún día saldría.

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