La leyenda del hilo rojo: dos almas unidas por el destino

Las personas predestinadas a encontrarse están unidas por un hilo rojo en sus dedos

Tamara Sánchez

leyenda del hilo rojo

Relata una leyenda oriental que las personas destinadas a encontrarse están unidas por un hilo rojo. Este hilo no desaparece jamás y permanece durante toda la vida atado a los dedos, a pesar del tiempo, la distancia y los obstáculos.

No importa el tiempo que tardes en encontrar a esa persona conectada a ti por el hijo rojo, ni tampoco importa que cada uno viva en una punta del mundo distinta. El hilo rojo puede estirarse hasta el infinito, puede enredarse o puede contraerse, pero jamás puede romperse. Su único dueño es el destino. ¿Quieres conocer mejor de que se trata esta mágica leyenda del hilo rojo? Te lo contamos. 

La leyenda del hilo rojo: dos almas unidas por el destino

conoces a la leyenda del hilo rojo Esta leyenda nació cuando se descubrió que la arteria ulnar conectaba el corazón con el dedo meñique. Al estar ambas partes del cuerpo unidas por esa arteria, se empezó a decir que los hilos rojos del destino conectaban los meñiques con los corazones, es decir, mediante esta unión se simbolizaban el interés compartido y la conexión de las emociones y los sentimientos. Esta es la misma razón por la que en tantas culturas se entrelazan los dedos meñiques a la hora de hacer una promesa con otra persona. 

El hilo rojo que conecta a dos o más personas que están destinadas a tener un lazo afectivo, está presente en ellas desde que nacen. Este hilo acompañará a estas personas a lo largo de su vida y decidirá su futuro guiando sus almas para que nunca se pierdan. El hilo no es otra cosa que una muestra del vínculo que existe entre ellas.

Esta leyenda está muy arraigada a los países orientales. Tanto es así que incluso una gran cantidad de personas llevan atadas a ellas un hilo rojo de verdad. Lo cierto es que no está del todo claro si el origen de la historia es chino o japonés, pero a diferencia de otras supersticiones amorosas, la leyenda del hilo rojo no se limita únicamente a la pareja, ni a una sola persona a la que estemos destinados a encontrar, sino que también puede hacer referencia a un amigo, a un hermano, a una madre o a cualquier otra persona con la que tengamos un lazo afectivo.

Tipos de leyendas del hijo rojo

Una de las leyendas sobre este hilo rojo relata que un anciano que vive en la luna sale por las noches y busca entre todas las almas del mundo aquellas que están predestinadas a conectarse en la Tierra. Cuando las encuentra las ata con un hilo rojo para que estén unidas para siempre y jamás se pierdan.

Sin embargo, la leyenda más famosa, popular y que se recita en prácticamente todos los hogares japoneses a los niños es la siguiente:

“Hace mucho mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa, quien tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mandó traer ante su presencia. Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo. Esta búsqueda los llevó hasta un mercado, en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: «Aquí termina tu hilo», pero al escuchar esto el emperador enfureció, creyendo que era una burla de la bruja. Este empujó a la campesina que aún llevaba a su pequeña bebé en brazos y la hizo caer, haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente. Luego, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.  Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda. Y en el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente… Al levantárselo, vio que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente.”

Esta cicatriz era la que él mismo le había provocado a la bebé de la campesina al negarse a ver el destino que había pasado por delante de él. Porque nadie puede escaparse del hilo rojo, ni imponerle nuestros caprichos ni nuestra ignorancia. El hilo rojo no se puede romper ni deshilachar, va directo al corazón y conecta a los amores eternos y profundos, aquellos que tienen un antes y un después escrito en la eternidad.

Cada uno puede creer o no en este tipo de leyendas, pero, a veces, en la vida las casualidades son tan grandes que no dejan lugar a dudas: hay almas gemelas que se llaman, personas que tarde o temprano están destinadas a permanecer a tu lado. Para siempre.