Carta de amor a una madre: el amor más verdadero

Dile de una vez por todas cuánto quieres a tu madre

Laura Sánchez

Sofía Vergara con su hijo Manolo

A lo largo de nuestra vida hemos comprobado cómo las amistades más duraderas se rompían, cómo algunos de nuestros familiares nos daban la espalda y cómo el amor por ese hombre que creíamos para siempre se deshacía entre la rutina y la incomprensión. Pero eso no significa que el amor verdadero no exista ni que podamos establecer con otra persona un vínculo inquebrantable. Y expresarlo en una carta de amor es lo más bonito que se puede hacer. 

Existe una persona que siempre va a estar a nuestro lado, que nos ha acompañado durante toda la vida y nos seguirá acompañando más allá de la vida; una persona que nos profesa un amor de verdad y para siempre y que, además, nos envuelve en cariño, apoyo y protección. Y esa persona es una madre.

Por eso no podía faltar entre nuestras cartas de amor un homenaje a todas las madres, a su esfuerzo titánico por criarnos y darnos una buena calidad de vida, a su apoyo incondicional y al cariño que nos han regalado desde que llegamos al mundo. Y todo eso y mucho más queremos agradecérselo en una carta de amor.

Ejemplo de carta de amor a una madre

Hola mamá,

Llevo un tiempo pensando en escribirte esta carta para decirte cuánto te quiero y cuánto te agradezco todo lo que has hecho por mí. Y es que muchas veces pienso que debes dar por sentado que te quiero, pero igualmente tengo la necesidad de decírtelo aquí, para que guardes siempre mis palabras y acudas a ellas cuando lo necesites.

Pero te advierto que no soy capaz de expresar todo lo que quiero decir, así que tendrás que imaginarte el resto. Por delante va mi admiración por tu valentía y tu fuerza para sacarme adelante a mí, a toda la familia. Pero sobre todo, quiero que te llegue mi auténtica adoración y todo el amor que sea capaz de devolverte.

Carta de amor a una madre: el amor más verdadero

Porque tú siempre has estado ahí, ayudándome a dar mis primeros pasos, enseñándome todo lo que sabías y animándome a saber más; guiándome cuando más confundida estaba y dándome valor cuando estaba asustada; protegiéndome de cualquier peligro y confiando en mis capacidades.

No creas que tu trabajo como madre terminó en la infancia. Ahora que soy adulta te necesito más que nunca, porque siempre serás mi referente para ser mejor persona, para creer en el amor incondicional y en el apoyo constante. Aún necesito que me cuides, que me protejas y que me guíes. Así que no te alejes porque me pierdo sin tu consejo.

Te quiero, mamá.