Carta de despedida a un ser querido fallecido: texto de duelo y adiós

Unas últimas palabras para esa persona cercana que has perdido

Laura García
Laura García Periodista

Las despedidas nunca son dulces. Cuando alguien se aleja de nuestro lado sentimos una sensación de nostalgia y tristeza difícil de explicar. Cuando, además, estas despedidas son para siempre, la superación se hace mucho más dura. Debemos ser conscientes de que, en muchas ocasiones, estas despedidas son parte de la vida y decir adiós a alguien para no volverle a ver nunca más, es complicado. 

El proceso de duelo pasa por echar de menos, recordar momentos que queremos volver a vivir o pensar en lo que pudimos hacer y no hicimos. Ser consciente de este tipo de sentimientos es el primer paso. Saber qué es lo que estamos sintiendo y por qué, nos ayudará también a dar pasos hacia adelante. Esto no significa olvidar a la persona que nos ha dejado, sino más bien aceptar que nos ha dejado y recordarla desde el cariño

Cada persona tiene diferentes formas de vivir el duelo. Algunos lloran mucho y otros apenas lo hacen. Puede que ciertas personas no necesiten hablar sobre lo que están sintiendo y otras tengan la necesidad de expresarlo con la gente que les rodea. Sin embargo, también existe otra forma de despedirse e ir superando poco a poco la pérdida de un ser querido fallecido: escribir. Las cartas nos ayudan a sacar lo que tenemos dentro, a poner palabras y expresar de una forma real lo que estamos sintiendo y a aliviar ese dolor sin necesidad de contárselo a una persona que tenemos enfrente. 

Por eso, en Diario Femenino te proponemos que escribas una carta de despedida a un ser querido fallecido. Es el momento de expresar el dolor que sientes tras la pérdida, de decir todo lo que te has dejado por decir, de dejarlo por escrito y de sacar afuera toda la tristeza para que empiece a sanar. Aquí te dejamos un ejemplo de texto de duelo y adiós en el que puedes inspirarte para escribir el tuyo propio. ¡Mucha fuerza!

Ejemplo de carta de adiós para alguien que ha muerto

Querido X, 

Siempre he tenido claro que este día podía llegar, supongo que como todo el mundo que sabe que la vida, al final, es un ciclo. Pero una cosa quizás sea saberlo y otra muy distinta vivirlo. Jamás pensé que se iba a quedar tan grabado el día que nos dejaste. Sin embargo, lo más duro para mí no es recordar ese tipo de cosas, es pensar en todo lo que estoy viviendo y en qué dirías o qué comentarías con cada experiencia o acontecimiento que me sucede. Quizás un “el mundo está loco”, “sabía que lo lograrías” o “me alegro mucho por ti”. 

Pero qué te voy a contar si sé que desde ahí arriba lo ves todo. Sabrás también que aquí no hay día o semana que no te recordemos y te llevemos en nuestros corazones. Todos te echamos de menos aunque a veces nos cueste reconocerlo en voz alta. A mí me cuesta reconocer también que me quedaron muchas cosas que hacer contigo, muchas visitas, muchas meriendas, muchas anécdotas que contarte. Nadie habla de lo difícil que es saber que no vas a estar más o que no voy a tener más oportunidad de hacer todos esos planes que acechan por mi mente contigo. 

Aun así, sé que el tiempo, las anécdotas, las reuniones familiares, las risas, los abrazos y las noches que pasamos juntos van a estar ahí para siempre, guardaditos en mi memoria, para hacerme mejor persona, para recordarme lo que es querer de verdad. También es un aprendizaje para tener presente cada día que tengo que aprovechar el tiempo con los que realmente quiero y aprecio. 

Tengo la sensación de que se me queda una cosa más en el tintero: TE QUIERO. Es importante decirlo muchas veces durante la vida porque después te arrepientes. TE QUIERO, TE ECHO DE MENOS y te doy las gracias por hacerme mejor persona durante toda tu vida. 

Adiós.

Siempre en mi mente.

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