La chulería y otras cosas que no debes consentir en pareja

Laura Sánchez

La chulería que no debes consentir en pareja

Es evidente que las relaciones de pareja no son perfectas, de ahí que vayas acumulando rupturas al tiempo que experiencia amorosa. Seguramente a estas alturas ya sabes qué es lo que quieres de una pareja y qué es lo que no estás dispuesta a aguantar, pero por si acaso te lo recordamos. La chulería no hay que consentirla en pareja, al igual que otras cosas que suelen acompañarla.

Por qué no debes consentir la chulería en pareja

Tu novio es muy carismático, muy inteligente, muy exitoso y muy seguro de sí mismo. Todo esto que indudablemente son cualidades positivas en cualquier persona puede convertirse en una actitud tóxica si se traduce en la típica chulería de quien se cree por encima de los demás. ¿Tu novio es un chulito? No lo consientas, porque lo que al principio te hace gracia terminará por hacerte mucho daño.

Esos hombres que van con la chulería por bandera son hombres que se creen perfectos, que nada ni nadie puede pararles y que tienen un concepto del respeto muy distinto del que tenemos el resto de los mortales. Por eso aléjate de esos chulitos que al principio te adoran pero acabarán por utilizarte para alimentar su supuesto ingenio a tu costa.

Otras actitudes que acompañan a la chulería

Si te fijas un poco, te habrás dado cuenta de que la chulería suele ir acompañada casi siempre de las mismas actitudes. Prepotencia, soberbia, afán de protagonismo, narcisismo, egocentrismo y toda una lista de perlas que convierten a ese hombre en una auténtica joya de la que te debes deshacer cuanto antes. No has venido a este mundo para sacarle brillo a nadie que no seas tú misma.

Los hombres que practican la chulería por devoción también practican otros hábitos muy perjudiciales para tu salud emocional. Tu autoestima corre bastante peligro con este tipo de hombres y tú no estás en una situación para jugártela por nadie. Exige de tu pareja todo lo que creas conveniente y no aceptes menos, porque también hay hombres que merecen la pena y no son precisamente los que se venden a sí mismos con un envoltorio de azul de príncipe.