La importancia de las caricias en la pareja

La importancia de las caricias en una pareja

Muchos de los problemas de pareja surgen por acostumbrarse el uno al otro, por dar como evidentes nuestras emociones más íntimas y por no saber expresar al otro lo que sentimos. Por eso es tan importante para la salud de una pareja la demostración de cariño, ya sea en forma de palabras tiernas, de miradas cómplices o de gestos de aceptación. Porque una caricia en el momento justo puede disipar cualquier duda que tu pareja tenga sobre la relación, así que no te cortes y prodígate en caricias para tu amor.

Tipos de caricias

Las caricias suponen la confirmación al otro del amor que tenemos por él. Y no sólo son fundamentales en una pareja, sino que nuestros amigos también necesitan saber que los queremos, nuestro hijos pueden sentirse aliviados con una simple caricia y nuestros padres pueden sentirse más valorados si les demostramos nuestro afecto.

Fundamentalmente la caricia implica un contacto físico, un apretón en el hombro, un roce en la cara, un agarrarse de la mano...piel sobre piel para unir dos afectos. Y sabemos perfectamente el poder de caricias y abrazos en cualquier tipo de relación, ya sea para sacarnos una sonrisa, para compartir unas lágrimas o para tranquilizarnos en un momento de angustia.

Pero en este mundo de compartir emociones, la comunicación verbal da paso al contacto físico y el contacto físico, a su vez, puede transformarse en otro tipo de caricias también muy efectivas. Las caricias visuales son las que se hacen a través de una mirada de amor, de ternura, de afecto, de complicidad, de aceptación o incluso de pasión.

Las caricias que una pareja necesita

Aunque hay personas a las que les cuesta demostrar sus emociones a través del contacto físico, las caricias suponen un elemento fundamental en una relación de pareja. El esfuerzo merece la pena, porque una caricia puede hacer que nuestra pareja se sienta más valorada, que desconecte de los problemas cotidianos y que se sienta más aliviada en un momento de desánimo.

Pero en una pareja también se necesitan esas caricias cotidianas que nos recuerdan que el amor sigue ahí. Una caricia en el hombro para reconfortar, otra caricia en el brazo para animar, otra en la cintura como garantía de que todo va bien y un roce en el rostro acompañado de una mirada para decir "te quiero" sin ni siquiera hablar.

Si damos un paso más, nos quedan esas caricias sensuales que conducen poco a poco a una relación sexual, pero esas ya se quedan en la intimidad de los dormitorios. En cualquier caso, queda clara la presencia constante de las caricias en todos los ámbitos de una relación, como un ingrediente más para esa receta que estamos elaborando de una pareja feliz.

Laura Sánchez  •  jueves, 21 de marzo de 2013

DF Temas

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