Alexitimia: cuando no podemos expresar los sentimientos y emociones

¿Eres incapaz de decir te quiero?

Vincent Van Gogh dijo: «No olvidemos que las pequeñas emociones son los grandes capitanes de nuestras vidas y las obedecemos sin darnos cuenta». Pero… ¿te imaginas cómo sería vivir sin saber lo que sientes? ¿Cuánta frustración puede generar esta incapacidad?

Hablamos de la alexitimia, un síntoma que manifiestan las personas que no pueden identificar lo que sienten, comprenderlo o manejarlo. La alexitimia se puede manifestar de forma aislada o en trastornos psicológicos como los trastornos del espectro del autismo (TEA), los trastornos psicosomáticos, ciertos trastornos de personalidad (como el trastorno límite de la personalidad), los trastornos disociativos o algunos episodios depresivos.

En este artículo abordaremos el concepto de forma genérica, conoceremos un poco mejor su significado, de dónde proviene, cómo son las personas con alexitimia y cuál es su tratamiento recomendado.

Alexitimia: definición y origen

La RAE define la alexitimia como “la incapacidad para reconocer las propias emociones y expresarlas, especialmente de manera verbal”. Se trata de un concepto introducido por el profesor de Psiquiatría Peter Sifneos en 1973, que lo usó para describir un grupo de síntomas observados en pacientes con enfermedades psicosomáticas. 

De acuerdo con el psiquiatra, citado en un artículo de los psicólogos Javier Fernández-Montalvo y Sagrario Yárnoz, de la Universidad del País Vasco, la alexitimia significa, literalmente: “ausencia de palabras para expresar las emociones”.

Así, la alexitimia, a grandes rasgos, denota una dificultad en identificar, describir y expresar emociones y sentimientos y una vida de fantasía interna (mundo interno) empobrecida.

Las personas con alexitimia no son conscientes de sus emociones y tienen auténticas dificultades a la hora de identificarlas. Así, no es que no puedan experimentar emociones, sino que no son capaces de identificar esas emociones o de describir qué sienten, qué les pasa, cómo viven la emoción; en definitiva, no pueden describir sus emociones y sentimientos.

Por ejemplo, no son conscientes de que las emociones suelen ir acompañadas de unos determinados síntomas fisiológicos, como sería: la tensión muscular cuando sentimos miedo, la presión en el pecho cuando sentimos ansiedad, la aceleración del ritmo cardíaco cuando sentimos rabia o ira, etc. 

De esta forma, cuando experimentan algunos de estos síntomas, no pueden atribuirlos a una determinada emoción; a raíz de ello, pueden interpretar los síntomas como señales de una posible enfermedad orgánica.

Se cree que las personas con alexitimia son mayoritariamente hombres y que esta problemática puede ir acompañada de otros problemas psicológicos, como serían los trastornos psicosomáticos.

Sin embargo, como veremos a continuación, la alexitimia va mucho más allá de la incapacidad para identificar emociones. También se extrapola a otras áreas de nuestra vida diferentes a la emocional y se traduce en determinados comportamientos, en el lenguaje no verbal, en maneras de pensar o tomar decisiones, etc. 

Así repercute en nuestra relación con nosotros mismos pero también en nuestras relaciones personales y, en definitiva, en nuestro bienestar. ¿Cómo son las personas alexitímicas? ¿Qué comportamientos pueden mostrar en este sentido?

Características de las personas alexitímicas

¿Qué más sabemos de las personas con alexitimia? Algunas de las características o comportamientos que pueden mostrar son:

- Manifiestan dificultades a la hora de expresar las emociones y de diferenciarlas.

- Presentan dificultades para identificar y comprender los estados emocionales ajenos (les cuesta desarrollar la empatía).

- A nivel de lenguaje no verbal pueden mostrar una postura rígida e inexpresiva.

- Su estilo de comunicación es monótono (sin matices afectivos o cambios en el tono de voz, por ejemplo).

- Ausencia de fantasías o ensoñaciones.

- No suelen hacer uso de la imaginación.

- Comportamientos basados en la razón y la lógica y no en las emociones.

- Toma de decisiones basadas en aspectos racionales y funcionales, sin tener en cuenta los aspectos emocionales.

- No recurren a la intuición a la hora de interpretar la realidad.

- Muestran un tipo de pensamiento muy concreto.

- Afrontan las situaciones conflictivas a través de la acción y la impulsividad.

- Sus conductas suelen ser directas, prácticas, dirigidas a “resolver” problemas y no a entenderlos.

- Pueden mostrar problemas de sociabilidad al mostrar cierta distancia o indiferencia hacia los demás.

- Pueden relacionarse de forma muy estereotipada, con “lo que se espera de ellas”.

- Son personas que se apegan a las reglas y normas convencionales.

- Les cuesta tolerar el malestar porque no saben identificarlo.

¿Cómo reconocer a alguien con dificultad para expresar sentimientos y emociones?

De forma general, podemos decir que, cuando conocemos a alguien con alexitimia, podemos identificarlo porque es alguien que habla muy poco, con una gran rigidez mental. Además, tienen una baja capacidad de introspección y de fantasías, es decir, con una vida interior empobrecida.

Esto último, lógicamente, no se puede saber “a la primera”, pero si conocemos más a esa persona podemos llegar a descubrirlo. A nivel cognitivo, es decir, en relación a su forma de pensar, está orientada a lo externo, a lo concreto, a lo práctico

Si interactuamos con ellos veremos que les cuesta hablar de emociones porque no acaban de ubicarlas o de entenderlas. Pero la alexitimia no se trata de una deficiencia a la hora de procesar o entender la información, sino de algo emocional o de personalidad.

Interferencia de la alexitimia en la vida cotidiana

Según la Dra. en Psicología Vanesa Fernández López, la alexitimia puede suponer una importante interferencia en la vida cotidiana de la persona. Por un lado, dificulta sus relaciones interpersonales, ya que las personas del entorno no son retroalimentadas por la persona con alexitimia. 

Es decir, ante un logro, por ejemplo, son incapaces de entusiasmarse. Además, según la experta, pueden parecer frías y demasiado pragmáticas, lo que también dificultaría el contacto con los demás. A nivel de autoestima también pueden tener déficits, ya que al tener grandes dificultades para conectar con sus propias emociones, esto hace que no conecten con su esencia, con lo que son o lo que sienten. 

Y la autoestima, al fin y al cabo, se nutre en gran parte del autoconocimiento. Sin hablar del sufrimiento que genera el hecho de no poder identificar las emociones y el caos emocional que ello supone.

Tratamiento de la alexitimia

El tratamiento de la alexitimia es, idealmente, un tratamiento psicológico (psicoterapéutico). Este, según la psicóloga clínica Elena Mató, deberá focalizarse en trabajar la identificación de las emociones, su toma de conciencia, su diferenciación y su gestión o abordaje. 

Es decir, el objetivo es que la persona aprenda de sus propias emociones; que las identifique, asociando los síntomas físicos específicos con su correspondiente emoción y que, además, pueda canalizarlas de forma adecuada.

Para ello, será importante trabajar con el paciente para que aprenda a focalizar su atención en las expresiones o síntomas que acompañan a cada emoción. Es decir, que pueda ser capaz de identificar y asociar: síntomas físicos, sensaciones corporales, pensamientos, gestos, tono de voz, etc., con cada emoción.

Como hemos visto, la alexitimia es un concepto nada reciente, introducido por Sifneos hace casi cincuenta años. En la actualidad, sigue habiendo personas con alexitimia, una incapacidad para identificar las propias emociones (y las ajenas) y, como consecuencia, para expresar lo que se siente.

Los comportamientos de las personas con alexitimia suelen basarse en la razón, la lógica y la práctica y no en aspectos emocionales. Para abordar esta incapacidad o síntoma, lo mejor es que la persona pueda aprender progresivamente qué le están diciendo sus emociones; eso es, que tome conciencia de ellas, que las reconozca, las diferencie y las canalice de forma adecuada.


Referencias bibliográficas:

  • Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen I y II. Madrid: McGraw-Hill.
  • Fernández-Montalvo, J., & Yárnoz, S. (1994). Alexitimia: concepto, evaluación y tratamiento. Psicothema, 6(3): 357-366. 

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