Graves riesgos de la baja tolerancia a la frustración: cómo combatirla

Cuando eres incapaz de aceptar que las cosas te salgan mal...

Adriana Méndez

Es normal que a veces podamos sentirnos decaídos cuando no logramos hacer algo bien o las cosas no salen de la manera en que pensamos que lo harían. Por más que intentemos hacer planes y vigilar con cuidado cada paso que demos, las eventualidades están siempre presentes y es casi imposible evitarlas. Por lo que es común que tropecemos varias veces en nuestras vidas, lo que en realidad importa en este punto es que seamos capaces de levantarnos y aprender la lección que esta caída nos ha dejado para poder enfrentar los nuevos retos futuros.

Justo ese es el secreto para dejar que las situaciones nos afecten en exceso o que, por el contrario, nos motiven, ya que cuando damos paso libre a la intolerancia, nuestro camino hacia el éxito se ve truncado e incluso, a veces es difícil superarlo. Hay que recordar que el mundo está en constante movimiento y no podemos zafarnos de los fracasos, pero sí podemos hacerles frente y seguir adelante

Por todo ello, en Diario Femenino hablaremos sobre los graves riesgos de la baja tolerancia a la frustración y te daremos algunas pautas para ponerle solución.

¿Qué es la frustración?

Por concepto, es el sentimiento que se genera al no poder cumplir o satisfacer un deseo, resultando en una serie de emociones negativas para la persona que le afecta a nivel psicosomático. En donde puede experimentar resentimiento, estrés, ansiedad y tristeza, dejando al cuerpo con un agotamiento extremo y un sentimiento de malestar general. Al mismo tiempo es posible que desencadene actitudes o comportamientos agresivos y depresivos, debido a toda la tensión acumulada.

La frustración trae como efecto secundario la desmotivación para volver a hacer algunas cosas y la pérdida de confianza en las capacidades propias. Esta afectación se desarrolla debido a la discrepancia entre las expectativas y lo que se puede conseguir en la realidad, así como por la dificultad que requiere conseguir el éxito de un objetivo.  

Intolerancia a la frustración

Sentir frustración es normal e incluso esperado, ya que eso demuestra el esfuerzo que ponemos en hacer cumplir algo que deseamos. Lo que en realidad afecta nuestra vida es la baja tolerancia a la frustración, es decir, la incapacidad de ver los obstáculos como algo para ser superados y solo enfocarse en los aspectos negativos que lo rodean, dejando a su paso la dificultad de poner en funcionamiento la capacidad de resolución de conflictos, ya que se percibe que no existe manera alguna de resolver el problema en el que nos vemos envueltos. 

En este sentido, los niños son quienes mayor padecen de intolerancia a la frustración, esto es debido a la inmadurez de las habilidades mentales superiores, evitando que puedan observar las posibles soluciones a su dilema y, en su lugar, dejando paso libre al desbordamiento emocional negativo. 

¿Cómo puede afectar la frustración a nuestra vida? Riesgos 

La intolerancia a la frustración es un problema que se debe tomar con absoluta seriedad, ya que si no se trata como se debe tiende a normalizarse y a formar parte erróneamente de la ‘personalidad’ de las personas, dejando a su paso una serie de consecuencias graves.

+ Perfeccionismo

Las personas con baja tolerancia a la frustración tienden a ser perfeccionistas, llegando al punto de obsesionarse con hacer las cosas de la única manera que es aceptable para ellos. De manera que cuando sus planes no se llevan a cabo o existe algún tipo de desviación, se desbordan emocional y conductualmente

+ Poco control emocional

Esta es quizás la consecuencia más grave de la baja tolerancia a la frustración, cuando las personas no sienten que su rumbo va por las vías correctas, se decaen a tal punto que explotan. Por lo que tienden a dejarse llevar por sus emociones negativas y tener actitudes punitivas tanto con ellos como con los demás, sin darse cuenta del alcance de sus acciones o las consecuencias que esto conlleva. 

Otro punto a recalcar aquí, es que las personas tienden a ser más impulsivas, exigentes, impacientes y crueles, de nuevo, tanto con ellos mismos como con los demás. Debido a que son difíciles de satisfacer. 

+ Ansiedad y depresión 

Por supuesto toda esa tensión y enfoque en hacer las cosas perfectas y sin ningún tipo de error, conlleva a que las personas desarrollen con más facilidad episodios y trastornos de ansiedad o depresión. Esto se debe a que, cuando no se cumplen las expectativas, las personas tienden a desmotivarse en exceso y se enfocan es en lo que han hecho mal, en lugar de encontrar soluciones. 

+ Baja autoestima 

Del mismo modo, las personas pueden desarrollar una baja autoestima, pérdida de confianza en sus capacidades o tienden a sobreexigirse. De manera que incluso, al cumplir un logro no lo celebran, sino que lo ven como lo que debe ser esperado, mientras que si cometen un error se castigan de más por ello. 

+ Intolerancia a otras opiniones

Para ellos, sus quejas o sus exigencias son lógicas y, por ello, deben ser cumplidas. Cuando esto no sucede catalogan el acto como una injusticia y un ataque directo en su contra. Esto incluye opiniones alternas a las suyas, aceptar cambios, tener que enfrentar imprevistos, etc. 

+ Inflexibilidad 

Como todo se tiene que hacer a su manera, no hay lugar para ser flexibles, condescendientes o adaptables a los cambios de su entorno, ni siquiera si estos pueden traerles beneficios en el futuro. Del mismo modo sucede cuando se ven enfrentados a esperar algo o tener que postergarlo. 

+ Chantaje emocional

En pro a conseguir satisfacer sus deseos, las personas con baja tolerancia a la frustración pueden hacer uso del chantaje y la manipulación emocional para que los demás se vean en la necesidad de complacerlos si no quieren asumir las consecuencias que se les espera. 

¿Qué se puede hacer para eliminar la intolerancia a la frustración? 

Aceptar que tenemos un fallo es realmente difícil, pero hay que recordar que eso es lo que forma parte del ser humano y que, si no se hace algo al respecto, solo nos traerá infelicidad y problemas más adelante. Por eso, te dejamos a continuación algunas sugerencias sobre qué hacer ante la frustración:

+ Dejar a un lado el deseo de controlarlo todo y aceptar que hay situaciones que siempre vendrán de manera imprevista. 

+ Percibir estos acontecimientos no previsibles como una oportunidad y un reto a ser superado y no como un impedimento a lo que queremos hacer. 

+ Buscar alternativas. Cuando no seas capaz de resolver un problema del modo que quieres o no consigues obtener algo en específico, busca otras soluciones y opciones que puedan beneficiarte. 

+ Nunca te aferres a un problema, por más difícil que parezca, enfócate en buscar una posible solución o en la mejor manera de afrontar las consecuencias. 

+ Está bien pedir ayuda si lo necesitas, las personas a tu alrededor son tu apoyo y si no puedes sola con algo, entonces refúgiate en aquellos que sí puedan tener una respuesta. 

+ Acepta los cambios como un proceso importante en tu vida, ya que solo así es que puedes ser capaz de mejorar y ¿quién sabe? De seguro es la oportunidad que tanto has estado esperando.

+ Recuerda que tus deseos son tuyos y nadie está en la obligación de satisfacerlos. De igual manera, hazte responsable de tus actos y de las consecuencias que estos puedan generar a tu alrededor. 

+ Plantéate metas que sean realistas, que estén a tu alcance o que tengas la posibilidad de mejorar para cumplirlas. De esta manera, evitarás la desmotivación ante los obstáculos.

+ Divide tus metas en pequeños objetivos que puedas cumplir con pocos pasos, de manera que cada día te acerques más al éxito y reduzcas las posibilidades de un fracaso grande. 

+ Recuerda que está bien equivocarse, es parte de la vida. Lo que no está bien es que malgastes tus energías analizando lo que ha ocurrido, en lugar de aprender de la lección que se ha dejado. 

¿Y tú? ¿No toleras bien la frustración? ¿Te ha sido de utilidad este artículo? ¡Déjanos tus comentarios, te leemos!

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