Aprende a diferenciar entre dolor y sufrimiento emocional y sé feliz

¿Se puede evitar el sufrimiento?

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

"El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional". Así al menos nos los dijo Buda y nosotras queremos llegar a ese punto en el que podamos evitar el sufrimiento y reducir en lo posible el dolor emocional. Y no queremos que nadie se sienta culpable por sufrir, sino abrir una puerta a la esperanza. Con esta frase, dedicada especialmente a las personas que sufren ansiedad y depresión, queremos descubrir las diferencias entre dolor y sufrimiento emocional. ¿Quieres acompañarnos en el descubrimiento?

¿En qué se diferencian el dolor y el sufrimiento?

Nos parecen iguales, nos parecen sinónimos y, sin embargo, hay una gran diferencia entre el dolor y el sufrimiento. Cuando algo nos afecta negativamente sentimos dolor. Y cuidado aquí porque no hay jerarquías de lo que nos puede hacer daño. Dolor siente una persona a la que se le ha diagnosticado una enfermedad importante, a la que han despedido del trabajo, la que ha perdido a un ser querido o la que acaba de romper con su pareja.

Sientes dolor cuando tienes problemas que no sabes cómo resolver. Sientes dolor cuando sufres un trastorno de ansiedad o una depresión. Sientes dolor cuando no te cuadran las cuentas para llegar a fin de mes, cuando tu pareja te desprecia, cuando tu mejor amiga se olvida de tu cumpleaños o cuando tu hijo ha sacado malas notas en el colegio.

El dolor surge por emociones o sentimientos. Tristeza, ira, confusión o incluso por la desmotivación vital. Nos duele y es natural. Y no solo es natural sentir dolor, sino que también es saludable. Ahora bien, ¿cómo afrontamos ese dolor? Porque aquí es cuando puede llegar el sufrimiento.

El sufrimiento es una de las posibles reacciones ante el dolor y aparece cuando nos resistimos a sentir ese dolor. No nos gusta el malestar emocional, tenemos poca tolerancia a la frustración y así intentamos evitar el dolor a todo costa. Pero es un error. El dolor hay que sentirlo, porque es la única forma de que se pase.

Si nos resistimos a ese dolor, si no lo aceptamos porque es incómodo, es violento, es desgarrador... Lo único que conseguimos es enquistarlo en forma de sufrimiento emocional. El dolor se pasa cuando encuentras la solución al problema, cuando desaparece el daño o con el paso del tiempo. Sin embargo, el sufrimiento se queda ahí, echa raíces, se hace más grande y termina por extenderse. Antes sufrías por una circunstancia concreta, pero ahora sufres por todo en general.

¿Se puede evitar el sufrimiento emocional?

Teniendo esto en cuenta y dado que el sufrimiento es una respuesta cognitiva y emocional al dolor pero poco útil y muy perjudicial, podemos entender que lo podemos evitar. No podemos evitar que nos duela que nos echen del trabajo, no podemos evitar el dolor de perder a un ser querido y tampoco podemos evitar que la herida dejada por un engaño de nuestra pareja escueza cada día.

Pero sí podemos evitar aferrarnos al sufrimiento. Y con esto no queremos hacer sentir culpable a nadie que esté sufriendo. Muchas veces se necesita ayuda psicológica para entender esta diferencia entre dolor y sufrimiento emocional. O para superar algunos de los factores que provocan el sufrimiento. ¿Sabes cuáles son esos factores?

Pues entre otras cosas los pensamientos obsesivos, la incapacidad para gestionar la incertidumbre que crea la situación dolorosa, la impotencia por no tener el control de lo que ocurre alrededor o el agotamiento emocional que te lleva a pensar que no puedes más. No dudes en buscar ayuda si el sufrimiento emocional te está superando.

El sufrimiento, efectivamente, es opcional, aunque no elegimos esa opción conscientemente. La elegimos porque no sabemos responder al dolor de otra manera, así que habrá que aprender. Y la clave está en aceptar el dolor, en comprender que el dolor emocional sí forma parte inevitablemente de nuestras vidas y que no son vidas menos felices o menos plenas por sentir dolor; al contrario.

Suelta la lucha contra el dolor, no te resistas a él, acéptalo como algo natural por muy molesto que sea. No te aferres a la idea de intentar evitar el dolor a toda costa porque esa actitud es precisamente la que llama al sufrimiento.

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