Dolor en el pecho por ansiedad: no tengas miedo

Uno de los síntomas más comunes de la ansiedad

Laura Ruiz Mitjana

¿Padeces ansiedad? ¿Has localizado esta ansiedad en una zona muy concreta de tu cuerpo, que es el pecho? Sentir dolor en el pecho por ansiedad es uno de los síntomas más frecuentes cuando estamos pasando por una época especialmente estresante o cuando hemos adquirido patrones de pensamientos poco adaptativos, entre otras causas.

Este dolor que sientes es algo que puede desaparecer si tratas su problema de base: la propia ansiedad. Pero antes de adentrarnos en ello, conoceremos qué es este tipo de dolor, cuál es su naturaleza y a partir de qué procesos fisiológicos se origina.

Además, también veremos qué otros síntomas suelen asociarse a este dolor en el pecho, todos ellos síntomas propios de la ansiedad. Ten en cuenta que en la ansiedad aparecen tres tipos de síntomas: los fisiológicos (como este), los psicológicos o cognitivos y los conductuales. Pero lo que ocurre muchas veces es que unos se retroalimentan con otros; así, un síntoma psicológico (por ejemplo, aprensión ansiosa, o "miedo a la propia ansiedad"), puede acabar originando o reforzando este dolor en el pecho.

¿En qué consiste el dolor en el pecho por ansiedad?

El dolor en el pecho por ansiedad es un síntoma fisiológico de la ansiedad, que se traduce en un malestar relacionado con la activación fisiológica en situaciones de estrés o nerviosismo excesivo. Asimismo este dolor, que también puede acompañarse de sensación de presión, se traduce en la percepción de dolor generado por la somatización de un estado ansioso.

+ ¿Cuándo aparece?

El dolor en el pecho por ansiedad puede aparecer en diferentes situaciones: de forma puntual o recurrente, durante el día, debido a la propia ansiedad (por ejemplo, cuando sufrimos ansiedad generalizada o trastorno de ansiedad generalizada [TAG]); en un contexto de crisis de ansiedad (crisis de angustia), como pródromo de ésta, ante la percepción de un estrés continuado (sin llegar a sufrir una crisis), etc.

+ ¿Cómo se percibe este dolor?

El dolor en el pecho por ansiedad se puede percibir de diferentes maneras: como un dolor punzante (en forma de pinchazos más o menos seguidos) y con una intensidad también diversa, o como una presión más o menos continua. El dolor aparece en diferentes puntos del torso, o de forma generalizada.

+ ¿Cuánto dura?

Al igual que el tipo de dolor y su intensidad, su duración también puede variar. Así, puede desaparecer de forma más o menos rápida (lo más común es que no dure más de algunos minutos), o puede permanecer más tiempo, independientemente de si hacemos esfuerzo físico o no.

Otros síntomas asociados al dolor en el pecho

Aunque a veces el dolor en el pecho por ansiedad aparece de forma aislada, con frecuencia, junto a este dolor, podemos manifestar otro tipo de síntomas propios de la ansiedad, tales como: presión en el pecho, sudoración, hiperventilación, adormecimiento de las extremidades, náuseas, vómitos, mareos

A estos síntomas de tipo físico pueden sumársele síntomas cognitivos o psicológicos (por ejemplo: angustia, miedo, sensación de irrealidad o de estar perdiendo el control, pensamientos intrusivos, anticipación negativa del futuro…) y síntomas conductuales (por ejemplo: rojez en el rostro, evitación de determinadas situaciones que nos generan ansiedad…)

Causas del dolor de pecho por ansiedad

La causa directa del dolor en el pecho por ansiedad, como es lógico, es la propia ansiedad. Pero si vamos un poco más atrás, las causas de esta ansiedad pueden ser múltiples: pensar excesivamente en el futuro, angustiarse por determinadas situaciones, no descansar bien, no gestionar en el tiempo, padecer algún trastorno de ansiedad (o de otro tipo) de base, etc.

Así, este dolor es en realidad una somatización de la propia ansiedad; a través de él, nuestro cuerpo manifiesta o expresa dicha ansiedad. Recordemos que la ansiedad es un estado que implica una sobreactivación del sistema nervioso autónomo simpático; cuando este sistema está hiperactivado, aparecen síntomas como los descritos.

De esta forma, cuando sentimos estrés, miedo o ansiedad, generamos niveles elevados de adrenalina y cortisol, debido a esa hiperactivación de esa rama del sistema nervioso, que se encarga de "preparar" a nuestro cuerpo para enfrentarse a estímulos potencialmente peligrosos, o para huir de ellos.

+ Crisis de ansiedad y tensión muscular

En una crisis de ansiedad, por ejemplo, esta activación (o sobre activación) hace que generamos tensión en los músculos, porque nos estamos preparando para responder de forma rápida. Muchas veces es esa tensión la que acaba derivando en dolor en el pecho o en otras zonas del cuerpo.

+ Hiperventilación

Pero hay más causas de ese dolor. Cuando estamos muy asustados y tenemos mucho miedo o ansiedad, nuestra actividad pulmonar aumenta (podemos incluso, llegar a hiperventilar). Esta hiperventilación implica un aumento del movimiento de la musculatura torácica y del diafragma. Si a esto le sumamos la tensión muscular previamente explicada, entonces aparece el dolor en el pecho por ansiedad.

La respiración también juega su papel aquí; en momentos de mucha ansiedad, inhalamos de forma corta y superficial, lo que favorece una sensación de ahogo. Esto, a su vez, nos activa más y nos pone más nerviosas, y hace que aún inhalemos más veces. Todo esto puede relacionarse también con el dolor en el pecho.

+ Alteraciones estomacales y digestivas

Finalmente, con la ansiedad también llega una alteración en la motilidad gástrica y una dilatación de nuestro tubo digestivo. Todo esto puede generar dos efectos: un pinzamiento en los nervios del torso y/o una acumulación de gases en el estómago, que pueden subir hasta la zona del pecho y generar ese dolor.

Tratamiento del dolor en el pecho por ansiedad

A la hora de tratar el dolor en el pecho por ansiedad, hemos de ir a la raíz del problema, es decir, a la ansiedad. Así, el tratamiento del dolor en el pecho conlleva un tratamiento de la propia ansiedad.

La terapia cognitivo-conductual

En psicoterapia, existen diferentes técnicas beneficiosas a la hora de combatir la ansiedad. La terapia cognitivo-conductual se focaliza en trabajar con los pensamientos disfuncionales o irracionales del paciente, muchas veces anticipaciones negativas del futuro generadoras de ansiedad.

Trabajar estos pensamientos implica que el paciente aprenda a modificarlos. Este tipo de terapia incluye también otras herramientas, técnicas y objetivos, todos ellos centrados en fomentar patrones más adaptativos a la hora de afrontar determinados eventos y en desarrollar estrategias de afrontamiento más adecuadas en general.

Desactivación fisiológica (relajación y respiración)

Dentro de la terapia cognitivo-conductual también encontramos las técnicas de desactivación fisiológica, que incluyen: mindfulness, relajación y ejercicios de respiración profunda, entre otras.

Por otro lado, el ejercicio, el yoga y seguir unos hábitos de vida saludables (alimentación, sueño y descanso, horarios, gestión del tiempo…), también son prácticas que permiten reducir la ansiedad y con ella, el dolor en el pecho por ansiedad.

Como hemos visto, la ansiedad se instala en nuestra mente, pero también, y, sobre todo, en nuestro cuerpo, a través de síntomas diversos, como sería el dolor en el pecho. Pero la ansiedad en sí no es peligrosa; por eso intenta perderle el miedo. Aprende a gestionarla; en realidad, muchas veces tiene su sentido, aunque se manifiesta de forma poco adaptativa. Encuentra su causa, su sentido, y aprende a dialogar con ella.

Si padeces dolor en el pecho por ansiedad, y te gustaría encontrar estrategias saludables para aprender a manejar esta ansiedad o nerviosismo, te recomendamos que pidas ayuda profesional. Con el tiempo verás cómo, a medida que la ansiedad desaparece, también lo hace el dolor en el pecho.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
  • Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen I y II. Madrid: McGraw-Hill.
  • Pérez, M., Fernández, J.R., Fernández, C. y Amigo, I. (2010). Guía de tratamientos psicológicos eficaces I y II:. Madrid: Pirámide.
  • Sylvers, Patrick; Lilienfeld, Scott O.; Laprairie, Jamie L. (2011). Differences between trait fear and trait anxiety: Implications for psychopathology. Clinical Psychology Review. 31 (1): 122 - 37.

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