Taquicardia por ansiedad: cómo evitarla

Uno de los síntomas de la ansiedad que más asustan...

Laura Ruiz Mitjana

La ansiedad es una reacción humana que afecta a mente y cuerpo. Aunque la ansiedad apareció en nuestros antepasados como mecanismo de defensa y supervivencia, ya que se trata de un sistema de alarma que se activa ante el peligro, en la actualidad, cuando hablamos de ansiedad, nos referimos a una serie de síntomas desadaptativos que generan malestar, como es el caso de la taquicardia por ansiedad. En Diario Femenino te contamos cómo reconocer esta taquicardia, cómo evitarla y qué puedes hacer para que desaparezca. ¡Presta atención!

Los síntomas más comunes de la ansiedad

La ansiedad aparece por múltiples causas (pensamientos disfuncionales, estrés prolongado, estrategias de afrontamiento poco adaptativas, predisposición biológica…) Sus síntomas son de tres tipos. Os dejamos algunos ejemplos de cada uno de ellos:

+ Síntomas subjetivos-cognitivos: alarma, preocupación, aprensión, inquietud, obsesiones, pensamientos intrusivos, experiencia emocional negativa (equivalente al miedo), etc.

+ Síntomas conductuales: respuestas que se observan en la persona, sobre todo la respuesta de escape y la de huida.

+ Síntomas fisiológicos: implican la activación del sistema nervioso autónomo, lo que conlleva sudoración, dilatación pupilar, taquicardia, etc.

Como vemos, la taquicardia por ansiedad es un síntoma fisiológico que aparece en un estado de ansiedad, o en diferentes trastornos de ansiedad (trastorno de ansiedad generalizada, fobias específicas, trastorno de pánico…)

Cuando sufrimos ansiedad, nuestro sistema fisiológico está hiperactivado, y eso hace que manifestemos, con frecuencia, la taquicardia, que es una aceleración en el ritmo o la frecuencia cardíaca. Vamos a ver ahora con más detalle en qué consiste la taquicardia por ansiedad.

¿En qué consiste la taquicardia por ansiedad?

La taquicardia es uno de los trastornos del ritmo cardíaco (arritmias) más frecuentes, que implica un latido anormalmente rápido en estado de reposo. Cuando hablamos de un estado de reposo, nos referimos a una situación de tranquilidad o calma (por ejemplo, estar sentado o de pie, pero sin hacer demasiado esfuerzo). En realidad, encontramos tres tipos de arritmias, incluyendo la taquicardia:

- Taquicardia: el corazón late excesivamente rápido.

- Bradicardia: el corazón late excesivamente lento.

- Alteraciones del latido del corazón, que late de forma irregular.

Así, la taquicardia por ansiedad es la aceleración de la frecuencia cardíaca derivada de la propia ansiedad. Con frecuencia cardíaca nos referimos al número de veces que nuestro corazón late por minuto. Una frecuencia cardíaca normal en adultos, y en reposo, oscila entre los 60 y los 100 latidos por minuto.

Cuando esta supera los 100 latidos por minuto, entonces podemos hablar de taquicardia; cuanto más alta sea la frecuencia cardíaca, más grave será la taquicardia. En la taquicardia por ansiedad el corazón late más rápido, y puede hacerlo en las cavidades superiores, en las inferiores o en ambas.

¿Cómo reconocer la taquicardia por ansiedad?

La taquicardia por ansiedad se reconoce fácilmente si nos fijamos en el ritmo de nuestro corazón. Así, deberemos estar atentas a nuestro latido, e identificar si va a un ritmo más rápido de lo normal. Hay personas que detectan la taquicardia al sentir un repiqueteo incesante en el pecho. Podemos también probar a colocar la mano en él (encima del corazón), para que sea más fácil notar ese golpeteo acelerado.

Por otro lado, cuando sufrimos taquicardia por ansiedad, físicamente nos sentimos ansiosas, agitadas o nerviosas. A nivel mental, nuestros pensamientos pueden también aparecer acelerados, descontrolados o inconexos (es como sentir que "nuestra cabeza no para").

Finalmente, debemos fijarnos también en nuestra respiración; muchas veces, cuando sufrimos taquicardia, ésta es también acelerada. Para detectar todos estos síntomas, deberemos estar tranquilas en un espacio sin ruido y tomar conciencia de nuestro cuerpo, aunque cuando los síntomas son muy evidentes, y con la práctica, podemos llegar a detectarlos en situaciones más ruidosas o cotidianas.

Formas de aliviar la taquicardia por ansiedad

Combatir la taquicardia por ansiedad es posible si disponemos de las herramientas y de la ayuda adecuada para ello. Para afrontarla y aliviarla, deberemos acudir a la raíz del problema, que en este caso es la ansiedad. De poco sirve combatir el síntoma externo si no se soluciona el problema de raíz, la causa de este síntoma.

Al aliviar la ansiedad, podremos empezar a aliviar la taquicardia derivada de la misma, así como los otros síntomas que surjan de ésta y que nos ocasionen malestar físico y psicológico. Para conseguir esto, será importante reducir los niveles de activación de la persona, que en la ansiedad son muy elevados.

En estos casos, las técnicas como la respiración y la relajación, pueden ser altamente efectivas. Sin embargo, trabajar en las emociones y en las creencias de la persona también será importante para aliviar la taquicardia por ansiedad, y esto se puede trabajar con la ayuda de un profesional, como veremos a continuación. Sin más preámbulo, os dejamos algunas ideas clave para empezar a trabajar en la ansiedad, que pueden ayudar también a aliviar la taquicardia que surge de la misma:

+ Practica la respiración profunda

Las técnicas de respiración son técnicas basadas en el control de la activación, y resultan muy beneficiosas para la ansiedad. La llamada respiración profunda es aquella que nos ayuda a tomar conciencia del acto de respirar. Sabemos que la respiración y el ritmo cardíaco son funciones fisiológicas que van ligadas.

Es decir, si aprendemos a controlar nuestra respiración, a hacerla más profunda y consciente, podremos llegar a reducir nuestro ritmo cardíaco acelerado. La respiración profunda implica realizar inhalaciones y exhalaciones profundas y de forma lenta y progresiva.

Existen diferentes variantes de las técnicas de respiración, aunque una de las más utilizadas es la que incluye: una inhalación profunda, que llevaremos a cabo en unos pocos segundos (5 o 6), y una exhalación lenta, que implica soltar el aire también en 5 o 6 segundos. Después, repetiremos el ciclo 2 o 3 veces (dependiendo del contexto y la práctica).

+ Practica la relajación

Otra de las técnicas basadas en la activación y que ayudan a disminuir la ansiedad (y, por lo tanto, también la taquicardia por ansiedad) es la relajación. Existen múltiples variantes y ejercicios de las técnicas de relajación.

Por ejemplo, la relajación muscular progresiva de Jacobson, que implica la tensión y distensión de diferentes grupos musculares, de forma progresiva. Se suelen emplear entre 5 y 10 segundos en ejercer tensión a cada grupo muscular, y después de esta tensión se aplica distensión en la zona en concreto, durante el triple de segundos que en los ejercicios de tensión.

Dentro de la relajación muscular progresiva de Jacobson encontramos diferentes variantes de la misma:

  • Relajación diferencial: implica mantener activos los músculos relacionados con una actividad y relajar el resto.
  • Relajación condicionada: consiste en asociar sensaciones de relajación a la evocación de una palabra o imagen.
  • Relajación pasiva: no conlleva ejercicios de tensión, solo sensaciones de pesadez y calor junto a ejercicios de respiración.

Pide ayuda profesional (psicológica y/o médica) para combatir la taquicardia por ansiedad

Más allá de aplicar técnicas de control de la activación, que pueden resultar muy útiles en síntomas (o trastornos) como la ansiedad, pedir ayuda también resultará fundamental en estos casos. Iniciar un proceso psicoterapéutico nos puede ayudar a identificar las causas de esa ansiedad y a reducir nuestros niveles de activación.

+ Terapia psicológica

Desde la terapia cognitiva, por ejemplo, se ayuda al paciente a identificar creencias o pensamientos irracionales o disfuncionales que estén propiciando la aparición de emociones negativas. En la ansiedad, muchas veces, estos pensamientos están orientados al futuro; es decir, la persona está constantemente aventurándose al futuro, temiendo lo peor, y a raíz de ello aparece la ansiedad.

Por otro lado, con frecuencia también se dan pensamientos negativos o creencias en torno a cosas que no podemos controlar, y eso origina ansiedad. Con un psicólogo puedes gestionar todos estos síntomas.

+ Terapia farmacológica

Finalmente, si nuestro caso lo requiere, un profesional médico puede acompañarnos en este proceso; en este sentido, se suelen recetar fármacos ansiolíticos que reducen los niveles de activación de la persona.

+ Tratamiento multidisciplinar

Sin embargo, siempre se recomienda un tratamiento multidisciplinar que incluya un abordaje psicológico y psiquiátrico, ya que los fármacos pueden ayudar a corto plazo, pero la terapia psicológica es la que consigue fomentar cambios mucho más profundos y duraderos en la persona.

¿Alguna vez has tenido taquicardia por ansiedad? ¿Te han resultado útiles estas técnicas para evitarla o aliviarla? ¡Te leemos en los comentarios! 

Referencias bibliográficas:

  • OMS. CIE 10: Trastornos mentales y del comportamiento. Descripciones clínicas y pautas para el diagnóstico. Madrid: MEDITOR, 1992.
  • Caro Gabalda I. Manual teórico-práctico de Psicoterapias Cognitivas. Bilbao: Desclée de Brouwer; 2007.
  • Cautela JR, Groden J. Técnicas de relajación. Manual práctico para adultos, niños y educación especial. Barcelona: Martínez Roca; 1985.

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