¿Ataque de ansiedad o ataque al corazón? Cómo diferenciarlos rápidamente

La ansiedad no puede poner en peligro tu vida mientras que el infarto de miocardio sí

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

¿Ataque de ansiedad o ataque al corazón? Diferencias entre ambos

En los primeros tiempos en los que la ansiedad aún es una desconocida en tu vida te puede ocurrir que estés sufriendo una crisis de ansiedad o ataque de pánico y creas que estás teniendo un infarto. Es algo habitual confundir ambas situaciones, así que conviene aprender a distinguir un ataque de ansiedad de un ataque al corazón. Porque si piensas que se trata de un infarto, el ataque de ansiedad se hará más intenso. Vamos a poner las cosas claras, ¿es ansiedad o es un ataque al corazón?

Qué es un ataque al corazón (o infarto de miocardio)

Un ataque al corazón ocurre cuando un coágulo bloquea las arterias coronarias que llevan sangre y oxígeno. Se produce así un corte en el flujo sanguíneo y las células cardíacas pueden morir. El infarto de miocardio o el ataque cardíaco es un episodio serio y peligroso que puede provocar la muerte si no se recibe asistencia sanitaria rápidamente.

El bloqueo de las arterias coronarias puede producirse a causa del colesterol, por ejemplo, aunque un infarto también puede ocurrir por hábitos de vida poco saludables. Entre los factores de riesgo para sufrir un ataque al corazón se encuentra el tabaco, la obesidad, el sedentarismo, la presión arterial alta y hasta antecedentes familiares de enfermedades coronarias.

Síntomas del ataque al corazón

Los síntomas del ataque al corazón

Pero, ¿cómo se manifiesta un ataque al corazón? Los síntomas del infarto de miocardio pueden variar, pero en la mayoría de las ocasiones se nota arritmia o alteración brusca del ritmo cardíaco, falta de aire, sudor frío, mareos, sensación de agotamiento y, la clave, presión en el pecho y en los brazos y un fuerte dolor que puede llegar hasta el cuello o la mandíbula.

El ataque al corazón puede aparecer de repente, pero muchas personas notan los síntomas levemente durante varios días. En cualquier caso, conviene aclarar que ante cualquier duda hay que buscar ayuda médica de forma inmediata. Incluso aunque estés confundiendo los síntomas del infarto con los de un ataque de ansiedad. Porque ambas situaciones se parecen y ahora te explicamos en qué.

Qué es un ataque de ansiedad (o ataque de pánico)

El ataque de ansiedad, por su parte, es una reacción muy intensa de tu organismo. Tan intensa y tan aterradora que puedes confundirla fácilmente con un infarto. El ataque de ansiedad o ataque de pánico puede sobrevenir sin que te hayas sentido nerviosa, ansiosa o temerosa previamente, de ahí la confusión.

Hay que aclarar que un ataque de ansiedad no pone en riesgo tu vida, pero cuando lo estás sufriendo no lo sabes. O no lo puedes pensar. El temor es tal que la razón desaparece para dejar paso tan solo a emociones negativas y terror, de ahí que también se conozca como ataque de pánico. ¿Voy a morir? Es lo que se suele pensar cuando se sufre un ataque de este tipo, especialmente si es la primera vez que te ocurre.

Síntomas del ataque de ansiedad

Los síntomas del ataque de ansiedad o pánico

El ataque de ansiedad comparte algunos síntomas con el ataque al corazón, como la dificultad para respirar, la presión en el pecho, molestias en los brazos, entumecimiento, sudores y fatiga. A esto se le añade la sensación de irrealidad o despersonalización, como si tu mente y tu cuerpo estuvieran separados y la seguridad de que has perdido el control.

Como ves, aquí empezamos a distinguir algunos síntomas que en el caso del infarto no aparecen. Para aclarar un poco las cosas, los síntomas del infarto son únicamente físicos excluyendo el miedo a morir, mientras que en la ansiedad los síntomas físicos van acompañados (y en muchos casos son provocados por ellos) de síntomas psíquicos.

Diferencias entre ataque de ansiedad e infarto

Diferencias entre ataque de ansiedad e infarto

Por suerte, el ataque de ansiedad o pánico es más frecuente que el infarto. Así que si empiezas a notar algunos síntomas que comparten, piensa que tienes más probabilidades de que sea ansiedad que un problema en el corazón. Pero recordamos lo que diferencia el ataque de ansiedad del ataque al corazón.

La forma del dolor, por ejemplo, te puede dar la clave para diferenciarlos de manera rápida. En el caso de un ataque al corazón, se trata de un dolor intenso, más parecido a una presión enorme en el pecho, mientras que en el caso de la ansiedad el dolor es punzante y puede ser intermitente.

La localización del dolor también varía, ya que en el caso de un ataque de ansiedad, no llega al cuello ni a la mandíbula. Aunque también hay diferencias en cuanto a la duración, no conviene que esperes a comprobarlo. El ataque de ansiedad se pasa sí o sí, sus síntomas remiten en unos 10 minutos, aunque a veces puede alargarse algo más. Sin embargo, esperar 10 minutos para comprobar si se trata de ansiedad o infarto puede poner en riesgo tu vida.

Puedes fijarte también en la respiración, ya que si bien en ambos casos hay dificultad para respirar, la forma en que aparece es diferente. Si estás sufriendo un ataque al corazón no puedes respirar, como si algo obstruyera los pulmones. En el caso de un ataque de ansiedad, lo que dificulta la respiración es la hiperventilación, con una respiración demasiado rápida.

Sin embargo, es en los síntomas psíquicos donde puedes asegurarte de que se trata de una crisis de ansiedad y no de un problema cardiovascular. La sensación de pérdida de control, de estar perdiendo la cordura no ocurre cuando sufres un infarto. Aunque aquí hay que tener cuidado, ya que el temor a morir es común en ambas dolencias y el miedo puede envolver todos tus pensamientos y anular cualquier razonamiento.

Recomendaciones si tienes dudas

Recomendaciones que se deben seguir ante un ataque de ansiedad o ante un infarto

Hay situaciones en las que la duda es inevitable y no hay por qué arriesgarse. Las personas que tienen un trastorno de ansiedad y han sufrido ataques de pánico más de una vez, ya saben de qué se trata, pero el miedo es el mismo que la primera vez y no pasa nada por pedir asistencia médica.

Tanto si crees que se trata de un ataque de ansiedad como si piensas que puede ser un infarto, no acudas a urgencias por tus propios medios, ni en coche, ni en taxi, ni caminando. No dudes en llamar a emergencias para que te atiendan cuanto antes. Puedes pedir ayuda también a algún familiar o persona cercana, pero como acompañamiento durante esos momentos, deja que sean los profesionales médicos los que se encarguen de determinar si es un problema de ansiedad o un ataque al corazón.

Y, por supuesto, no te vamos a pedir que mantengas la calma, porque en esos momentos es complicado. De ahí la necesidad de marcar el número de emergencias y dejar que ellos se ocupen de todo. Recuerda:¡cuánto antes actúes, antes estarás a salvo!