Asertividad: 8 estrategias para expresar tus sentimientos y necesidades

Las técnicas más eficaces para desarrollar la asertividad

Laura Ruiz Mitjana

Cuando nos comunicamos con las personas, podemos hacerlo de formas muy diversas. Desde la agresividad (decirlo todo sin filtro y sin tener en cuenta los sentimientos de los demás), desde la pasividad (sin marcar límites y sin expresar nuestras opiniones) o desde la asertividad.

En este último caso, hablamos de decir las cosas de forma clara y sincera, defendiendo nuestros derechos, pero teniendo en cuenta los derechos y los sentimientos de los demás. Buscar (y encontrar) este punto medio entre agresividad y pasividad no es sencillo, pero sí es algo que se puede entrenar y mejorar.

En este artículo conoceremos qué significa ser asertivo, cómo son las personas asertivas y cómo podemos desarrollar nuestra asertividad para mejorar nuestras relaciones interpersonales.

¿Qué es la asertividad?

La asertividad es la capacidad para expresar las propias opiniones, emociones y sentimientos de forma clara y honesta, pero sin herir los sentimientos de los demás ni poner en juego sus derechos. Implica también defender los propios derechos y marcar límites cuando se considera necesario, siempre de forma adecuada.

La asertividad no implica dejar de ser una misma, sino todo lo contrario; ser una misma y expresar lo que se piensa pero de forma respetuosa. Es, a su vez, un estilo comunicativo; en los polos opuestos de la asertividad encontramos la pasividad y la agresividad. 

Características de las personas asertivas

La asertividad influye en las interacciones sociales y en los vínculos que establecemos con los demás. Es una herramienta comunicativa que nos conecta con las personas y que nos permite ser nosotras mismas, ganar seguridad y fomentar vínculos saludables.

Pero, ¿qué implica ser asertiva, realmente? ¿Cómo son las personas asertivas? Os dejamos algunas de sus características:

- Son capaces de expresar sus opiniones de forma libre.

- Empatizan con los demás y utilizan esa empatía para comunicarse mejor.

- Son capaces de marcar límites y de decir “no” (y no se sienten mal por ello).

- Utilizan un lenguaje claro, directo y respetuoso.

- Son personas honestas durante sus interacciones sociales.

- Cuidan su lenguaje y no hieren con él los sentimientos de los demás.

- Son capaces de expresar sus necesidades y sus derechos sin faltar al respeto.

¿Cómo desarrollar la asertividad? 8 técnicas eficaces

¿Cómo podemos encontrar el punto medio, entre la agresividad y la pasividad, y desarrollar la asertividad? Os dejamos algunos tips para empezar a trabajar en ello:

1 Empieza por situaciones de bajo riesgo 

Si te cuesta ser asertiva, porque toda la vida, en tus interacciones, has tendido a manifestar alguno de los polos opuestos (agresividad o pasividad), puedes empezar con algo pequeño. En situaciones de bajo riesgo para ti, que no impliquen una gran confrontación. 

Un ejemplo para empezar a ser asertiva sería: si el camarero se ha equivocado en tu comanda y te ha traído un café con leche en lugar de un café solo, házselo saber y pídele que te traiga lo que habías pedido.

2 Utiliza un lenguaje sencillo y directo

Para ser asertiva, no hace falta usar grandes frases o grandes justificaciones a tus acciones. Prueba simplemente a decir las cosas de forma clara, sencilla y directa. Por ejemplo, si te preguntan por qué no quieres ir a la fiesta, puedes responder simplemente que no te apetece, y que quizás otro día te animas. No hace falta que elabores grandes “justificaciones” o respuestas; póntelo fácil.

3 No te disculpes por un deseo o por una necesidad

A veces tendemos a disculparnos “por todo”, o incluso por sentir algo o por desear algo. Así, a menudo estas disculpas se dan por cosas que en realidad no hemos hecho mal, o que no dependían de nosotras. Deja atrás este tipo de disculpas: valida tus emociones, está bien lo que sientas.

 Si esto te ocurre, intenta dejar atrás este hábito. Discúlpate cuando realmente lo sientas y sientas que debas hacerlo. La asertividad también tiene que ver con esto, con la capacidad para detectar cuándo hemos de “abrirnos” y cuándo no.

4 Acompaña tu discurso con tu lenguaje corporal y tu voz

La asertividad es un estilo comunicativo que se forma a través de palabras (lo que decimos), pero también a través de los gestos, del tono de voz, de la postura corporal… (lo que no decimos). Así, cuando digas las cosas, hazlo acompañándote de tu lenguaje corporal y de tu voz; que todos estos elementos sean coherentes entre sí.

Esto te ayudará a ganar confianza y seguridad, porque lo que dirás estará en coherencia con cómo lo expresas, y el mensaje cobrará fuerza. Por ejemplo, si decimos que algo no nos apetece pero que estaremos encantadas de que nos inviten la próxima vez (porque realmente así lo sentimos), podemos expresar esa declinación de la invitación con una sonrisa y con un gesto de agradecimiento.

5 Defiende “tu” verdad

Otra idea clave para desarrollar la asertividad es la siguiente: procura defender “tu” verdad, no “la” verdad. ¿Qué queremos decir con esto? Que no se trata de intentar comunicar lo que creemos que es mejor para el otro, lo que es más válido o verdadero…

A través de la asertividad, se trata de expresar lo que nosotras sentimos, de forma honesta y transparente. A veces, sentiremos cosas que no entendemos, o que nos “chochan”, y está bien. Pero ser asertivo también implica aprender a distinguir el momento adecuado para decir lo que pensamos; escoge bien ese momento.

6 Deja atrás las ambigüedades 

Las personas asertivas, como indicábamos, utilizan un lenguaje claro, directo y sencillo. Por eso, una idea que te puede ayudar a desarrollar la asertividad, es dejar atrás las ambigüedades. Muchas veces, acudimos a ellas para justificarnos, por miedo a herir, para evitar ciertos temas o conflictos… 

Pero a menudo dificultan al receptor la comprensión del mensaje y también pueden generar malos entendidos. Por ello, intenta ser clara en tus intervenciones; ser clara no significa decirlo todo sin filtro, sino aprender a escoger las palabras adecuadas para hacer llegar el mensaje de forma transparente pero que se entienda.

7 Conoce tus intereses, explora tu forma de ser

En otras palabras: conócete a ti misma. Esto te ayudará a desarrollar la asertividad, porque ser asertiva implica expresar lo que sentimos y pensamos. Y para llegar a ello, tendremos que conocer bien cuáles son nuestros puntos de vista de las cosas.

Es evidente que no hace falta tenerlo todo súper claro, pero empezar a conocernos mejor sí nos puede ayudar a ganar seguridad porque lo que diremos, empezará a tener un sentido para nosotras. Y a raíz de ahí, podremos empezar a trabajar en cómo lo decimos.

8 Céntrate en los hechos y no en los juicios 

Ser asertiva también implica no juzgar; valorar la realidad bajo nuestro punto de vista, pero sin entrar en juicios de valor o de moral. Por ello, a la hora de desarrollar este estilo comunicativo es importante expresar lo que pensamos, pero basándonos en los hechos, en las realidades, no en los juicios.

Por ejemplo, si nos muestran un escrito y nos preguntan la opinión, es mejor que digamos “tu texto tiene faltas de ortografía” (hecho) que no “tu texto es una chapuza”, o “tu texto está realmente mal” (juicio). Ahí radica la diferencia entre juicio y hecho o realidad

Estas son algunas ideas para empezar a desarrollar la asertividad, aunque cada una debe encontrar su propia manera de fomentarla. La idea es empezar a trabajarla con pequeñas acciones diarias, para acabar desarrollando este estilo comunicativo de forma más automática.

Ser asertiva nos permite vincularnos de forma más saludable y, sobre todo, ser nosotras mismas sin miedo. Además, recuerda que las relaciones que establecemos con los demás también influyen en nuestra autoestima e, incluso, en nuestro diálogo interno.

Por eso te animamos también a decirte a ti misma lo que sientes sin juzgarte, validando tus emociones y acogiéndolas. Esto también es ser asertiva. 

“Si quieres ser respetado por los demás, lo mejor es respetarte a ti mismo. Sólo por eso, sólo por el propio respeto que te tengas, inspirarás a los otros a respetarte”.
 
-Fedor Dostoievski-
 

Referencias bibliográficas:

  • Fores, A. y Bach, E. (2008). La asertividad, para gente extraordinaria. Barcelona: Plataforma
  • Goleman, D. (2006). Inteligencia social. Barcelona: Kairós.
  • Herbert, F. y Jean, B. (2003). No diga sí cuando quiera decir no. Ediciones Grijalbo.

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