Me siento culpable por absolutamente todo: cómo dejar de sentirme mal

¿Qué puedo hacer para liberarme de la culpa?

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

¿Inocente o culpable? Tendemos a movernos en los extremos, o blanco o negro, o inocente o culpable, o bueno o malo. Y lo cierto es que no se puede hablar en términos absolutos cuando hablamos de casi nada en esta vida, pero especialmente en el caso del sentimiento de culpabilidad. Si te sientes culpable por absolutamente todo comprenderás que algo falla, porque no puedes ser responsable de todo lo negativo que ocurre a tu alrededor; es imposible. Así que habrá que solucionar este desbordamiento emocional pero, ¿qué puedes hacer para liberarte de la culpa y dejar de sentirte tan mal? Vamos a empezar a soltar lastres.

Cuando te sientes culpable por todo...

Es normal y hasta saludable sentirte culpable cuando resulta evidente que le has hecho daño a alguien, lo que no es saludable es que te sientas culpable por absolutamente todo. Y últimamente notas un peso intenso en el pecho. Porque no has apoyado a tu amiga todo lo que deberías, porque ayer no llamaste a tu madre, porque tu hijo ha montado una escena en el parque, porque tu pareja ya no te dice "te quiero", porque has cometido un error en el trabajo o porque te has olvidado de comprar cereales en el supermercado.

Cualquier cosa, importante o no, te provoca una punzada de culpabilidad. Y a la culpabilidad se le suma un desgaste importante de la autoestima. Resulta que el sentimiento de culpa te lleva a pensamientos negativos sobre ti misma que se centran en tu calidad como persona y también en tus habilidades. Si te sientes culpable es porque eres mala persona o, al menos, no tan buena como pensabas. Y si te sientes culpable es porque tus incapacidades te llevan a no ser tan perfecta como deseabas.

Habrás comprobado que no se puede vivir con ese sentimiento de culpa permanentemente. Habrás comprobado que tu estado emocional ha pasado de estar en precario a estar completamente derruido. Y esa situación es el campo de cultivo ideal para que aparezcan trastornos como la ansiedad o la depresión. Así pues, es hora de frenar ese sentimiento de culpa que inunda tu vida.

Por qué aparece el sentimiento de culpa

Pero primero hay que entender por qué te sientes culpable por absolutamente todo. Fíjate bien en las causas porque a través de ellas podrás llegar a la solución.

+ La infancia es el momento en el que se instala la culpa. Padres, cuidadores y educadores nos inculcan un esquema de lo que está bien y de lo que está mal con la culpa y el castigo consecuente. Si esa época ha sido especialmente restrictiva, la semilla del sentimiento de culpabilidad comienza a crecer como una mala hierba.

+ La necesidad de aprobación es otra de las causas del sentimiento de culpa. Quieres hacerlo todo bien para que los demás te quieran y te aprueben y esto es algo muy loable siempre y cuando no excedas los límites del sentido común. No puedes gustarle a todo el mundo, no todo el mundo te querrá y eso es algo que aceptarás más fácilmente si tienes una buena autoestima y te sientes segura de ti misma.

+ Un exceso de responsabilidades te conduce a un estrés tan elevado que es imposible de gestionar. Y eso también genera culpa. Porque el exceso de perfeccionismo y la autoexigencia excesiva son acusaciones constantes que ponen el foco de atención en los imposibles.

+ Una falta de inteligencia emocional también puede provocar ese sentimiento de culpa por absolutamente todo. Las relaciones interpersonales están repletas de malentendidos y no siempre se solucionan de la manera deseada. Pero cuidado, porque no siempre eres tú la responsable, ¿has pensado en qué parte de culpa o responsabilidad le toca a los demás?

+ A lo largo de la vida nos vamos creando un esquema de valores, a veces demasiado rígido, y establecemos lo que está bien y lo que está mal. Pero las contradicciones vitales existen y no siempre actuamos siguiendo esos valores. ¿Eso te hace sentir culpable?

+ Lógicamente, la culpa también puede aparecer por un motivo bien definido y razonable. Que levante la mano la persona que no se ha equivocado nunca, que no ha cometido un error en la vida o que no ha hecho daño a alguien con o sin intención. Relájate, verás que no hay ninguna mano levantada.

El lado positivo del sentimiento de culpabilidad

Que flexibilices esa rigidez en cuanto a valorar tu actitud y tu comportamiento no quiere decir que no debas aceptar en alguna ocasión la culpa y responsabilizarte de tus errores. Y aquí entra el lado positivo del sentimiento de culpabilidad, que también lo tiene.

Sentirte culpable por algo que has hecho o que no has hecho puede llevarte a querer mejorar como persona, a reparar un error, a compensar un daño o a superar situaciones complicadas. Saber repartir las responsabilidades y ser consecuente con tus actos es lo que crea el equilibrio entre las personas. Y además, el sentimiento de culpa es uno de los promotores del perdón.

Visto así, la intención no es que apartes el sentimiento de culpa de tu vida, sino que dejes de sentirte culpable por absolutamente todo.

Qué hacer para liberarte de la culpa y dejar de sentirte mal

Y efectivamente hay algunas cosas que puedes hacer para liberarte de la culpa. Toca hacer un ejercicio de introspección y también aprender a pedir perdón.

+ ¿Sabes perdonar? Para liberarte de la culpa primero debes aprender a pedir perdón, a perdonar a los demás y, sobre todo, a perdonarte a ti misma.

+ En la misma línea que perdonarte a ti misma encuentras una solución en rebajar el nivel de autoexigencia. ¿Eres consciente de que no puedes ser perfecta?

+ Fíjate en las consecuencias, pero no solo en las de tus actos, que seguro que no son tan graves como piensas. ¿No son más graves las consecuencias de sentirte culpable por todo?

+ La autocrítica es positiva y necesaria, pero cuando tu discurso interno es negativo, el resultado es un análisis poco objetivo de la situación.

+ ¿Sabes que todos cometemos errores? Todos hemos hecho daño a alguien alguna vez y todos hemos tomado decisiones equivocadas. Y para esos casos, el autocastigo no es la solución.

+ Dedica un momento a pensar en el para qué. ¿Para qué te culpas? Porque a veces es una forma de torturarse a una misma, anclarse en la culpa y evitar afrontar ciertas consecuencias.

+ Hay otra pregunta importante que puede ayudarte a liberarte de la culpa. ¿Qué ganas con sentirte culpable? Ganas tormento, ganas preocupaciones y ganas malestar emocional pero, ¿has solucionado algo?

+ Toma el sentimiento de culpa como los problemas. Como esos problemas a los que tienes que buscar una solución. Y si no existe solución, apártalos de tus preocupaciones porque no puedes hacer nada más.

+ Las visualizaciones pueden ayudarte mucho a encontrar el bienestar. En lugar de imaginar las terribles consecuencias de tu supuesto error, visualiza qué pasaría si lograras apartar el sentimiento de culpa. Siente la ligereza de un peso menos en tu interior, siente la libertad de aceptarte tal y como eres, siente la paz que proviene directamente del perdón.

Recuerda que el sentimiento de culpa está estrechamente relacionado con la baja autoestima, así que intenta mejorar ese aspecto de tu vida. Y si estás demasiado atrapada en la culpa, no dudes en pedir ayuda de un profesional.

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