Sentimiento de culpabilidad, una consecuencia de la baja autoestima

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Parece inevitable sentirnos culpables a veces. El sentimiento de culpabilidad es considerado intrínseco al ser humano cuando, en realidad es un constructo social, una herramienta de dominación o control social. Pero es cierto que es muy difícil desligarnos del sentimiento de culpabilidad, especialmente para las personas que tienen una baja autoestima. Al mejorar la autoestima, podremos también aligerar el peso de la culpa.

La culpabilidad de la baja autoestima

Hay personas que se sienten culpables por todo, por hacer, por no hacer, por decir, por no decir...tal vez tú seas una de ellas y tal vez también te identifiques como una persona con una autoestima baja. Porque el sentimiento de culpabilidad se queda pegado a la autoestima haciéndola cada vez más y más pequeña. Pero hay algunas reflexiones acerca de la culpa que convendría tener en cuenta.

El sentimiento de culpabilidad se genera por la transgresión de los valores. Unos valores que no tienen por qué ser los mismos en todas las personas. Es por eso que a veces unas personas viven inmersas en el desasosiego de la culpa y a otras, en cambio, apenas les afecta. Para seguir revisando el concepto de culpa es necesario prestar atención a los valores. ¿Los valores de quién has traicionado para sentirte tan culpable? porque tal vez no sean los tuyos, sino los que te han impuesto la sociedad, tus familiares, tu pareja...

Otro aspecto a tener en cuenta es que la figura más activa de la culpa no es el culpable, sino el culpabilizador. Si tienen la autoestima baja, probablemente des más importancia a la opinión de los demás que a la tuya propia. Y son los demás los que hacen que te sientas culpable. Por eso, si mejoras tu autoestima, si empiezas a valorarte, a creer en ti misma y a respetarte, es probable que empieces también a aligerar el peso de la culpa.

Mejorar la autoestima para eliminar la culpa

El sentimiento de culpabilidad no es algo que se elimine con facilidad. Pero lograrlo pasa por mejorar tu autoestima y ser consciente de tu derechos, especialmente, tu derecho a equivocarte y tu derecho a ser feliz. La próxima vez que sientas la punzada de la culpabilidad, no te quedes hundida en la amargura pensando que lo has hecho fatal. Evalúa objetivamente la situación analizando por qué te comportaste así y qué circunstancias te rodeaban.

Pero sobre todo, analiza tu modelo de valoración, porque tal vez te estés juzgando a ti de forma más dura. ¿Culpabilizarías a otra persona si hubiera hecho lo mismo que tú o quizás intentarías comprender sus motivos?. La empatía es un rasgo del carácter que debe practicarse antes que nada con una misma, y lo mismo ocurre con la generosidad y la tolerancia.

Una de las mayores dudas en torno a la culpabilidad es la cuestión de los méritos. ¿Te mereces ser feliz? La respuesta es contundente. Sí. ¿Tienes derecho a ser feliz cuando a tu alrededor lo están pasando mal? Por supuesto. Ten en cuenta que cuando te mejor te sientas contigo misma, más vas a poder ayudar a la gente que quieres.