Cómo aceptar tus defectos para mejorar la autoestima

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Aceptar los defectos para mejorar la autoestima

Más para bien que para mal, no somos perfectas. Tenemos nuestros defectos físicos y emocionales con los que tenemos que convivir. Defectos que podríamos cambiar, llegado el caso, pero que antes de nada tenemos que aceptar. Y es que mejorar la autoestima implica un proceso de autocrítica, que no de castigo. Acepta tus defectos para mejorar tu autoestima.

Reconocer los defectos que perjudican tu autoestima

Dicen que el primer paso es reconocerlo. ¿Reconocer qué? Reconocer el error, reconocer que nos hemos equivocado o, sencillamente reconocer nuestros defectos. Porque los defectos que tenemos, y todas tenemos unos cuantos, son el principal obstáculo que se interpone en el camino de nuestra felicidad. Los defectos nos convierten en personas inseguras, amargadas, disgustadas...y ese es el mejor terreno de cultivo para los problemas de autoestima.

Se necesita un ejercicio profundo de observación y reflexión para reconocer todos nuestros defectos, los físicos y los de personalidad, ya que es un ejercicio que se debe hacer desde la objetividad. No podemos olvidar que cuando tenemos la autoestima baja nuestros defectos se multiplican y no vemos más que lo negativo que hay en nosotras.

Defectos, haberlos haylos, y no podemos más que aceptarlos si queremos avanzar en la vida y mejorar la autoestima. Me sobran unos kilos, tengo canas y las arrugas empiezan a notarse en el rostro. Por otra parte, a veces soy egoísta, no me esfuerzo lo suficiente y la vida me supera con facilidad. Los defectos están ahí para aceptarlos, lo que no significa que debamos mantenerlos en su sitio sin intentar cambiarlos.

Aceptar los defectos para mejorar la autoestima

Y los defectos se aceptan reconociéndolos. La mayoría de las personas tendemos a obviar nuestros defectos, sabemos que están ahí, pero como no nos gustan, intentamos ignorarlos en la medida de los posible. Error. Para aceptar los defectos hay que enfrentarse a ellos y uno de los mejores ejercicios para hacer frente a los defectos es la prueba del espejo.

Cada mañana, mírate al espejo y fija tu mirada en todos aquellos rasgos que no te gustan de ti. Obsérvalos, reconócelos como parte de ti y acéptalos, al menos por el momento. Ser consciente de lo que no te gusta de ti misma te dará fuerzas en el caso de que quieras cambiarlos. Y en el mejor de los casos, la aceptación de esos defectos supondrá que dejen de convertirse en defectos y pasen a ser rasgos distintivos de tu personalidad.

Este ejercicio para aceptar los defectos, que se basa en el aspecto físico, es el punto de partida para hacer ejercicios similares con los defectos emocionales, porque es la forma en que aprendemos a ser objetivas con nosotras mismas. Recuerda que para aceptarte tal y como eres, primero debes conocerte a fondo. Y una vez que te hayas aceptado, notarás tu autoestima en los niveles deseados.