¿Los polos opuestos se atraen?

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

La teoría de los polos opuestos en el amor

Existe una teoría de la Física que demuestra que los polos opuestos se atraen. Esta teoría se ha trasladado de la física al amor y parece que la atracción entre dos personas muy diferentes también es un hecho. Nos vamos hasta las relaciones de pareja para preguntarnos si realmente funciona este tipo de pareja. Los polos opuestos se atraen, pero luego llega el momento en que se repelen.

¿Por qué los polos opuestos se atraen? 

¿Quién no se ha enamorado alguna vez de la persona más "inconveniente"?, ¿quién no se ha enamorado de una persona totalmente diferente? Las historias de amor entre chica de buena familia con malote de barrio o entre chico pijo con bohemia, que le lleva a descubrir el lado salvaje de la vida como en la canción de Lou Reed, son tan habituales que nos confirman aquello de que los polos opuestos se atraen.

Y efectivamente existe cierto magnetismo, cierta atracción irremediable por una persona totalmente diferente. Como cuando te enamoras de alguien por todas esas cualidades que tú no tienes, como si quisieras rellenar algún hueco o alguna carencia. Ese hombre tan metódico y planificador puede poner un poco de orden a tu improvisada vida, ¿no crees? Tal vez.

A favor de estas parejas formadas por polos opuestos podemos decir que las diferencias enriquecen. También tenemos a su favor que este tipo de parejas suele gozar de una atracción física que alcanza niveles de pasión inimaginables en otras parejas. Pero cuidado, que cuanto más alto estés, más dura será la caída.

Cuando los polos opuestos se repelen

No queremos ser agoreras, pero llega un momento en que la teoría que hemos tomado prestada de la Física deja de funcionar en el amor y esos polos que antes se atraían, ahora se repelen. ¿Por qué? Porque si bien es cierto que los polos opuestos se atraen, también es cierto que tienen más dificultades para crear y compartir un proyecto común. Hablamos entonces de una relación de pareja a largo plazo.

Y no acabamos de ver a esas parejas tan opuestas, con valores tan opuestos, con criterios tan opuestos, con proyectos tan alejados el uno del otro. Porque no hablamos de diferencias en la pareja, sino de oposición. No hace falta tener los mismos gustos, pensar igual en todo, porque la pareja moriría de aburrimiento conyugal; pero sí hace falta cierta afinidad y una forma de entender la vida y la pareja que, sin ser necesariamente la misma, pueda sostenerse y resulte equilibrada.

Indudablemente una persona totalmente diferente nos puede resultar magnética, pero a largo plazo es una mala inversión. Esto no quiere decir que sea imposible mantener en el tiempo esa atracción de los polos opuestos, quiere decir que se trata de todo un desafío. Pero, ¿a quién no le gusta un buen reto?