Mujeres y hombres: la sumisión en la pareja

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

En una relación es necesario el equilibrio entre esas dos fuerzas distintas que son los dos miembros de la pareja. Un equilibrio que se traduce en espacio propio, toma de decisiones conjuntas y, sobre todo, respeto. Tampoco nos olvidamos del amor, o del exceso de amor, cuando tanto mujeres como hombres terminan sometidos a sus parejas. Cuidado con la sumisión en la pareja.

Parejas sumisas

Dejando a un lado connotaciones sexuales, una persona sumisa es una persona sometida, dependiente, anulada. Conviene dejar esto bien claro porque aún hay personas que creen en la sumisión de uno de los dos miembros de la pareja, preferentemente la mujer. Es evidente que la sumisión en la pareja la ejerce más habitualmente la mujer, por cuestiones culturales que deberían estar superadas pero no lo están. Sin embargo, también se dan casos de sumisión por parte de hombres.

En cualquier caso, la sumisión es una de las principales características de una pareja tóxica. Es cierto que la sumisión suele ir acompañada de un exceso de amor, de una necesidad de amor, de complacencia, a la vez que resta discusiones de pareja. No hay malentendidos en una pareja sumisa. Uno dicta y el otro acata. Pero la sumisión no es indicativo de una pareja feliz, sino todo lo contrario.

Porque el sometimiento a una persona, aunque sea voluntario, aunque no entren en juego manipulaciones, ni violencia, ni siquiera chantajes emocionales, acaba por destruir a la pareja. Primero destruye al sometido, anulándole como persona. Y más tarde termina por destruir a la pareja porque pocas personas pueden amar a alguien que no se ama a sí mismo.

Los motivos de la sumisión en la pareja

Nos preguntamos cómo una persona renunciaría a ser quien es por amor. Entendemos que se pueda renunciar a un lugar, a ciertas costumbres, a algunos hábitos...pero renunciar a la propia personalidad, eso no es saludable. Eso ni siquiera es amor. Una persona sumisa lo es principalmente por dos motivos: la falta de autoestima y el miedo a la soledad.

Con la autoestima baja una persona se considera insegura, poco merecedora de ser amada, ya que ni siquiera se ama ella misma. Así que cuando encuentra una pareja, expresa ese agradecimiento y sorpresa en forma de sometimiento. Complacer a su pareja en todo y a costa de cualquier cosa parece la mejor forma de no ser abandonada para esas personas a las que les aterroriza la soledad.

Cabe preguntarse por el otro miembro de la pareja, por el que no es sumiso, por el que acepta la sumisión del otro. No debe ser muy desagradable dejarse mimar, ser el centro de atención y ver satisfechos los deseos de forma inmediata. Pero entonces no estaríamos hablando de una relación de pareja. ¿Verdad?