Aparición de bultos en la piel: tipos ,causas, riesgos y tratamiento

Marta Valle

Bultos en la piel

Existen algunas patologías referidas a la piel que pueden desarrollar, ya sea a modo de síntoma principal o de una forma más secundaria, una serie de protuberancias o masas que aparecen en la capa cutánea más superficial o justo por debajo de la dermis. Estos bultos que normalmente son desarrollados a causa de anomalías leves en la piel pueden adoptar diferentes formas como quistes, dermatofibromas, lipomas, neurofibromas, queratosis pilar, hemangloma capilar, queratocantomas o foliculitis. Aunque los más comunes y que afectan de forma más frecuentes a las mujeres son tanto los quistes como la queratosis pilar.

Tipos de bultos que puede sufrir nuestra piel

Los quistes suelen ser bastante frecuentes en la piel y pueden aparecer en cualquier zona del cuerpo. Por normal general no producen ningún tipo de dolor a menos que se infecten, se inflamen o se rompan. La mayoría de estos quistes desaparecen por sí solos aunque en algunas ocasiones pueden requerir de la realización de un tratamiento que pueda eliminarlos convenientemente. Es posible que algunas de estas protuberancias necesiten de un drenaje mediante la utilización de un objeto punzante o el uso de una inyección de cortisona para provocar su contracción.

Por su parte, la queratosis pilar supone más un inconveniente estético que un problema real en la salud ya que se trata de una anomalía cutánea de carácter benigno. La queratosis suele resultar de la acumulación en la dermis de una proteína llamada queratina, que tiende a provocar la creación de un tapón en los fonículos pilosos generando a modo de resultado una serie de bultos parecidos a las espinillas. Aunque no se conoce con exactitud el origen de esta enfermedad, suele desarrollarse con frecuencia en aquellas mujeres que disponen de la piel seca.

Los tratamientos, que pueden incluir desde cremas, ungüentos o lociones, van a depender de la dolencia específica que esté causando la aparición de bultos sobre nuestra piel. En casos más severos, los dermatólogos pueden prescribir medicamentos como los corticoesteroides o los retinoides. De forma casera, resulta aconsejable la correcta hidratación de la dermis ya sea con un consumo adecuado de agua como mediante la utilización de cremas específicas.