Cómo afectan los cambios de clima a nuestra piel: consejos y cuidados

Marta Valle

Las épocas del año fronterizas entre estaciones suelen estar caracterizadas por los múltiples y continuos cambios climatológicos, en los que la temperatura suele oscilar de forma muy extrema y en los que , además, es posible alternar días de lluvias con otros de mucho sol. En estas circunstancias, resulta habitual que nuestra piel sufra más de lo habitual y no consiga, por este hecho, alcanzar un estado normal y equilibrado tanto de humedad como de nutrición. A consecuencia de estos hechos, es posible que aparezcan arrugas más pronunciadas o una mayor cantidad de líneas de expresión.

Salud de la piel durante los cambios climáticos

Aunque los casos de anomalías en la piel suelen ser comunes en los cambios climatológicos que se producen durante la primavera y el verano, es la llegada del frío la que suele llenar las consultas dermatológicas de forma más tangible. Hay que tener en cuenta que las temperaturas bajas, y las condiciones meteorológicas que suelen ir asociadas a la estación invernal, generan consecuencias en nuestra dermis como desecamiento en los labios, en el rostro o en las manos. Esto es así porque especialmente el viento frío evapora de forma sencilla las fibras de elastina, provocando que se deshidrate la piel y corriendo el riesgo de ver aparecer las tan temidas arrugas.

Para combatir los efectos nocivos de los cambios climatológicos en nuestra piel debemos considerar la idea de invertir en una buena crema hidratante, más si cabe en los meses fríos que durante el resto del año. También supone un buen recurso el aumento de la ingestión tanto de vitamina C como de colágeno, por su capacidad antioxidante y para combatir la acción de los radicales libres sobre nuestra piel.

Una alimentación rica y variada ayuda a potenciar la capacidad regeneradora de las capas más superficiales de la piel. En otro orden de cosas, hemos de evitar la utilización de productos muy perfumados o que produzcan una oclusión de los poros para resolver los problemas cutáneos. El consumo de cigarrillos también aumenta la sequedad de la piel, cambiando, incluso, su coloración y generando un envejecimiento prematuro, sobre todo en la cara.