Prepara tu piel para primavera: consejos para una piel luminosa e hidratada

Piel en primavera

La llegada de la primavera significa fundamentalmente dejar el frío invierno a nuestras espaldas, aunque también supone una época clave por los cambios que puede experimentar nuestro organismo. En lo que concierne a la piel, durante esta estación la podemos encontrar, en mayor o menor medida, descamada, reseca, con una mayor presencia de arrugas y de líneas de expresión debido a la deshidratación e, incluso, enrojecida en algunas áreas de nuestro rostro. Dada esta situación, habremos de llevar a cabo algunos cuidados para que nuestra dermis recupere su habitual luminosidad, textura e hidratación.

Cuidados básicos de la piel en primavera

El primer factor que hay que tomar en cuenta es la mayor exposición al sol que vamos a sufrir a partir de esta época del año, por lo que debemos considerar todas las medidas efectivas para proteger nuestra piel de sus efectos nocivos. Para ello, debemos hidratar adecuadamente nuestro organismo a través de la ingesta de unos dos litros de agua al día, llevar a cabo una dieta sana y equilibrada que potencie la presencia de las vitaminas A, B, C y E, usar un protector solar adecuado a nuestro tipo de piel, limpiar e hidratar el rostro con tratamientos cosméticos además de utilizar ropa cómoda y gafas de sol.

Existen zonas corporales como el escote, las manos, los labios o el contorno de los ojos a las que hay que prestar una particular atención dado su carácter especialmente sensible. Son áreas caracterizadas por encontrarse cubiertas de un tipo de epidermis muy fina, por lo que necesitamos cuidarla de una manera específica. Para ello, existen cremas especializadas en dichas zonas que, ante todo, tienden a protegerlas de los efectos de los rayos ultravioleta.

Otro de los consejos que se nos revelan como más gratificantes durante el transcurso de la primavera es el de cuidar nuestra piel a través de masajes. Después de una buena y relajante ducha tibia, podremos elegir un aceite de masaje, calentarlo en nuestras manos y aplicarlo a base de movimientos lentos y circulares sobre nuestra piel. De esta manera, no sólo estaremos liberando a nuestro cuerpo de la tensión acumulada durante todo el día sino que también estaremos potenciando la capacidad regeneradora de la dermis.  

Marta Valle  •  sábado, 1 de marzo de 2014

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