Claves para el buen funcionamiento de una dieta detox

Marta Valle

Claves para una dieta detox

Tras los excesos alimentarios producidos en épocas determinadas del año, las dietas detox se convierten en una suerte de alternativa con la que supuestamente podemos limpiar nuestro organismo de todas aquellas toxinas que se hayan quedado acumuladas de forma totalmente innecesaria.

Se trata de rutinas alimentarias que persiguen, por tanto, una depuración total del cuerpo y para ello resulta necesario seguir una serie de pautas que devienen importantes restricciones a nivel alimentario. Por ello, en las siguientes líneas presentamos algunas de las claves más importantes para llevar a buen puerto un régimen de tipo depurativo.

Claves para seguir correctamente una dieta detox

1 Consumir verduras y frutas depurativas como el hinojo, la naranja, el apio, el pomelo, las endibias, los rábanos o los nabos.

2 Introducir en el menú alimentos que ayudan a reducir el exceso de líquidos como pueden ser el trigo sarraceno, el mijo, las setas o los champiñones.

3 Tomar cereales ligeros como la cebada que, además de ser altamente depurativa, dispone numerosas propiedades que ayudan a regular el tracto intestinal gracias a su elevado contenido en fibra dietética.

4 Ingerir algas, ya que tienen un alto poder desintoxicante y nos ayudan a eliminar las grasas, a reducir los hinchazones estomacales y a remineralizar nuestro organismo una vez consumada la depuración.

5 Otorgar importancia a las verduras de hojas verdes tales como el brócoli, la col, las borrajas, el apio, los puerros, las hojas de nabos, los berros, el perejil, la escarola o las hojas de rábano. Son útiles debido a su capacidad de disolver los lípidos en el intestino así como de mejorar la absorción de los nutrientes.

6 Comer verduras redondas y de raíz ya que ayudan a estabilizar los niveles de glucosa en la sangre.

7 Huir de los dulces. Para ello, podemos utilizar edulcorantes naturales para preparar postres depurativos como gelatinas.

8 Evitar alimentos como los productos horneados -pan, bollería, pizzas o galletas-, las grasas saturadas, los ahumados y los fritos.