Falsos mitos: cenar sólo fruta adelgaza

Marta Valle

Uno de los mitos más extendidos, procedente de las rutinas alimenticias que nos autoimponemos sin la consulta con expertos de la nutrición, es el que concluye que cenar sólo fruta ayuda a adelgazar. Esto no sólo es falso sino que es posible que alguna de nosotras nos encontremos con la sorpresa desagradable de haber cogido algún que otro kilo siguiendo esta pauta.

Si cenamos solamente fruta, no vamos a conseguir, en ningún caso, eliminar los depósitos de grasa si durante el resto del día comemos lo que queremos sin llevar ningún tipo de control. Para lograr adelgazar es importante llevar una dieta equilibrada y realizar ejercicio de forma regular.

Incidencia de la fruta en la cena

Las frutas resultan unos alimentos que cuentan con una composición nutritiva muy concreta. Están formadas por carbohidratos, fibra, agua, vitaminas (A y C), ácido fólico, antioxidantes y minerales como el potasio y el magnesio. Por esta razón, no dejan de ser un complemento para la comida, por lo que si elegimos cenarlas y dejamos de tomar otros alimentos que aporten proteínas o, incluso, grasas existe la posibilidad de que estemos afectando negativamente procesos como la creación de tejido muscular.

Lo cierto es que tomar fruta en la cena no engorda más que tomarla en otro momento del día, es decir, aporta las mismas calorías independientemente del horario elegido para consumirlas. Sin embargo, este tipo de alimentos contienen cantidades importantes de azúcar, por lo que consumirlas excesivamente –más de 3 o 4 piezas diarias- puede generar desequilibrios en nuestra nutrición diaria.

Otro problema añadido es que nuestro cuerpo utiliza los azúcares aportados por las fruta a modo de energía. De esta forma, si las consumimos en el desayuno o a media mañana, podremos liberar dicha energía rápidamente. En cambio, si tomamos las frutas en la cena, su consumo se realizará de forma más paulatina ya que nuestro ritmo de vida desciende considerablemente con respecto al resto del día.

En definitiva, es recomendable el consumo moderado y equilibrado de frutas, siempre que estén integradas en la articulación de una dieta adecuada y acompañadas de alimentos que complementen los nutrientes que necesita nuestro organismo en la rutina diaria.