Dolor de cabeza por cambios de horario

Dolor de cabeza por cambios en horario

Como es bien sabido, los cambios de horario, que se realizan dos veces al año siempre con motivos que tienen que ver con el ahorro energético, pueden llegar a provocar ligeras alteraciones en nuestras rutinas diarias, aunque para una gran parte de la población éstas sean prácticamente imperceptibles. Tanto en las modificaciones horarias que tiene lugar en la estación veraniega como en las que se realizan en invierno, tiende a aparecer un trastorno que afecta al reloj biológico de nuestro cuerpo. A lo largo de este periodo son varios los síntomas que se nos pueden presentar: molestias estomacales, cansancio, desorientación, insomnio y dolor de cabeza.

Causas del dolor de cabeza por cambio horario

Esta tendencia no está muy generalizada aunque bien es cierto que la población femenina, según los estudios realizados al respecto, es más proclive a que su salud sufra consecuencias debido a estos cambios de horario planificados. Son patologías, por otro lado, que se pueden relacionar también con los desplazamientos geográficos largos a otros continentes y que, a fin de cuentas, no tienen como único detonante el dolor de cabeza. Sin embargo, y como un elemento optimista, los efectos se hacen patentes a muy corto plazo pues, en el peor de los casos, éstos se verían solucionados tras el transcurso de aproximadamente cinco días.

Existe un pequeño porcentaje de casos en los que dolencias como las cefaleas pueden llegar a perdurar en el medio plazo. Dada esta circunstancia, lo preciso reside en la consulta con el médico de cabecera puesto que existe el riesgo de que el dolor en sí esté relacionado con un fenómeno conocido como el trastorno afectivo estacional. Éste puede presentarse junto a sintomatología como la que sigue: somnolencia excesiva, ausencia de energía, ligera tendencia a la depresión, disminución generalizada de la actividad junto a movimientos lentos y ausentes del vigor habitual.

Si sufrimos alguno de estos síntomas y creemos que pueden estar vinculados al cambio de horario, debemos observar su evolución y si persisten más allá de una semana. Mientras tanto, debemos procurar seguir nuestra rutina habitual, no modificar los horarios de comidas y sueño de forma brusca, realizar ejercicio físico y llevar a cabo una dieta sana y equilibrada. Así podremos calibrar si dolencias como las cefaleas o las migrañas están vinculadas a alguna patología grave o alguna circunstancia ocasional como ésta.

Marta Valle  •  lunes, 1 de julio de 2013

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