Dolor de estómago agudo: causas y síntomas más comunes

Marta Valle

El dolor de estómago agudo resulta una de las consultas más frecuentes en los centros clínicos por parte de las pacientes que lo sufren. Se trata, además, de una problemática que no siempre dispone una salida fácil puesto que puede plantear al médico una gran variedad de posibilidades para el diagnóstico.

Esta patología tiene una evolución inferior a las seis horas de duración, presentándose las molestias en diferentes grados. En este sentido, el dolor puede ser explosivo apareciendo en el transcurso de unos pocos segundos, gradual desarrollándose durante el curso de varias horas y de rápida evolución avanzando en un marco no superior a las dos horas. Teniendo en cuenta estos parámetros, además de la sintomatología asociada, el médico podrá determinar eficazmente la causa de la enfermedad.

Causas que generan la aparición de un dolor de estómago agudo

Aunque dependiendo de la causa que esté generando el dolor de estómago con carácter agudo puede variar la materialización de los síntomas presentes en nuestro organismo, existe una correlación de estas manifestaciones que podemos entender como general dada esta patología. Es el caso de las náuseas, los episodios de anorexia, los vómitos, los escalofríos -que también suelen ser característicos en las infecciones urinarias y del sistema biliar-, la fiebre, la obstipación, la diarrea y el estreñimiento.

Una de las causas más comunes de la aparición de un dolor agudo de estómago es la enfermedad ulcerosa, haya sido complicada o no con una perforación. Las molestias, en este caso, se concentran en la boca del estómago, generadas, por regla general, por fármacos que hayan lesionado previamente las paredes de este órgano. La pancreatitis aguda resulta también una patología bastante frecuente en la generación de este tipo de dolores abdominales.

Por último, podemos destacar el padecimiento de litiasis biliar -formación de cálculos en la vesícula biliar- como causa generadora de dolores de estómago agudos. Dado el caso, la paciente deberá someterse tanto a pruebas diagnósticas como a un examen físico minucioso que determine claramente el origen de la anomalía, especialmente si se encuentra en una edad avanzada puesto que existe la posibilidad de que se de una coexistencia de una disfunción orgánica junto a una patología subyacente asociada a esta etapa de la vida.