Cuando la leche da dolor de estómago: intolerancia y alergias

Cómo saber si tienes una intolerancia

Marta Valle

El consumo tanto de la leche como de sus derivados lo asociamos como complementos básicos en cualquier rutina alimentaria que se precie. Sin embargo, resulta muy común que muchas mujeres, especialmente durante la etapa de la infancia, desarrollen una serie de reacciones adversas a la ingesta de estos productos. Estas anomalías pueden deberse tanto una intolerancia como a una alergia, por lo que habremos de acudir al médico de cabecera para discernir nuestra problemática de una forma correcta. Resulta esencial este paso, puesto que debemos comprender exactamente qué nos afecta para saber cuál es la forma más apropiada de manejar la situación.

Dolores de estómago vinculados a la ingesta de leche

La intolerancia ocurre por una incapacidad del organismo de ingerir la lactosa, un azúcar contenido en la leche formado, a su vez, por la glucosa y por la galactosa. Para que la lactosa se degrade en ambas unidades básicas, debe activarse una enzima conocida con el nombre de lactasa. Cuando sufrimos deficiencia de esta enzima, la lactosa no se descompone y, por tanto, va directamente al colon sin haber sido digerida. Una vez en este órgano, las bacterias actúan sobre el alimento y desencadenan una serie de síntomas como el dolor en el estómago, los cólicos o la diarrea.

Por su parte, la alergia a la leche se da por una reacción inmunológica a una o varias de las proteínas que la componen. Tanto las proteínas de suero como la caseína –ambas propias de los productos lácteos- se han visto involucradas en pacientes con respuestas alérgicas. Los síntomas que provoca dicha patología son gastrointestinales y suelen ocurrir en un marco temporal que oscila entre los 45 minutos y las 20 horas después de la ingesta del alimento. La sintomatología puede materializarse en forma de dolores estomacales.

Para confirmar cualquiera de las dos dolencias, el médico habrá de ordenar la realización de diversas pruebas a las pacientes después de la ingesta, de forma controlada, de pequeñas dosis de leche. Una vez diagnosticada con precisión la enfermedad que nos provoca las continuas molestias en el estómago, el especialista procederá a prescribirnos la medicación más conveniente para nuestro caso.