¿Puede la música quitar el dolor de estómago?

Marta Valle

Música para el dolor de estómago

Resulta obvio decir que la música forma parte de la historia de la humanidad. Se han utilizado melodías con fines religiosos, para dormir a los niños, para trabajar, para enamorar, para hacer reír, para emocionar o, incluso, para trabajar. Esto es así porque la música es una de las artes que influye de forma más directa sobre nuestro estado de ánimo. Hay voces en la actualidad que van un paso más allá y establecen que esta disciplina artística sirve, además, para aliviar dolores y curar enfermedades, atribuyéndole, de alguna forma, propiedades místicas y mágicas. Sin embargo, ¿tienen estas afirmaciones una base científica o se trata de un mito más de la sociedad moderna?

Música para curar dolores de estómago: ¿mito o realidad?

Se dice que fue durante la segunda guerra mundial cuando grupo de médicos encargados de un centro de salud comenzaron a utilizar la música a modo de complemento terapéutico. Comprobaron que algunas melodías tenían efectos positivos en el ánimo de los enfermos, ayudándoles a recuperarse de forma más rápida. Dado el caso tenemos que, al igual que en nuestra vida diaria, si padecemos algún tipo de malestar, como pueda ser un dolor de estómago, la música nos puede ayudar a sentirnos mejor anímicamente.

Hay teorías que van mucho más allá y establecen propiedades sedantes y analgésicas a la música. Afirmaciones que, en algunas ocasiones, se ven respaldadas por estudios realizados en universidades de prestigio. Estas investigaciones establecen que ciertos malestares físicos comunes, como los que puedan afectar a la cabeza o al estómago, pueden verse mitigados con melodías y ritmos fluidos que ayuden a distraernos del dolor. No tendríamos más que otra versión de la teoría del uso de la música con un fin terapéutico.

Sin embargo, el problema sobreviene cuando supuestos expertos banalizan estas propiedades y afirman, sin ningún tipo de base científica, que la música puede sanar diversos tipos de afecciones. Se utilicen ejemplos más o menos llamativos, la realidad es que las canciones y melodías que nos gusten pueden ayudarnos a alejar de nuestra mente esas pequeñas molestias diarias en el estómago pero, a falta de una evidencia científica clara, no son capaces de curarnos en caso de que dispongamos una patología grave.