Remedios caseros para las piernas cansadas

Marta Valle

Remedios piernas cansadas

Factores como intensas jornadas laborales en la misma posición, la mala circulación, las altas temperaturas, el sedentarismo o los problemas con la mala circulación sanguínea pueden provocar una sensación generalizada de agotamiento en las piernas. Se trata de una problemática que, además de generar dosis considerables de dolor, puede provocar el desarrollo de las temidas varices. Sin embargo, resulta posible iniciar una labor activa de prevención mediante la utilización de una serie de remedios caseros orientados a aliviar las piernas cansadas.

Paliar las piernas cansadas con remedios caseros

Un remedio casero muy efectivo, a la par que sencillo de preparar, para el alivio de las piernas cansadas redunda en la utilización de los baños de agua tibia. Para ello, tan sólo tenemos que introducir nuestras extremidades inferiores en un recipiente que nos cubra por lo menos toda la zona de la de la pantorrilla. Con el objetivo de potenciar el efecto positivo que este truco dispone sobre nuestras piernas, podemos agregar al agua sustancias como sal marina, sales de baño naturales o ciertas hierbas relajantes y desinflamatorias como la malva.

La alimentación resulta otro aspecto a cuidar si pretendemos preservar correctamente la salud de nuestras piernas cansadas. Los nutricionistas recomiendan al respecto la moderación en el uso de la sal, además de en el consumo de productos como las carnes embutidas, los patés o las conservas. Como alternativa, proponen otros elementos alimenticios que pueden ayudar a mejorar la salud de esta zona corporal. Es el caso de productos como la fruta, la verdura, los cereales integrales, las frutas desecadas, las legumbres o los frutos secos. Todo ello complementado con el consumo de abundante agua a lo largo del día.

Elevar las piernas durante algunos minutos puede resultar otro remedio casero efectivo para paliar el cansancio sobre esta importante zona corporal. Una forma sencilla de realizar este truco consiste en tumbarnos en el suelo de nuestra habitación y apoyar las piernas sobre la cama, intentando formar con ellas un ángulo de noventa grados. Resulta recomendable mantener esta posición durante unos 20 minutos para poder aliviar la presión sanguínea sobre la zona.