Causas del dolor de estómago después de comer

Conviene hacer un seguimiento de nuestra alimentación

Marta Valle

Causas del dolor de estómago después de comer

La debilidad y el dolor tanto en la zona abdominal como en la intestinal después de haber ingerido alimentos se puede deber a una diversidad de factores diferentes entre sí. Dado que las dolencias relacionadas con el sistema digestivo suelen ser complicadas de diagnosticar, ya que diferentes patologías pueden conllevar una sintomatología muy similar, conviene hacer un seguimiento de nuestra alimentación de cara a que el especialista pueda realizar un diagnóstico lo más preciso posible.

Pero esta clase de dolor de estómago también puede producirse por otro tipo de razones que tienen que ver con el periodo o con un espacio de tiempo en el que suframos mayor estrés de lo habitual.

Cómo se generan los dolores de estómago después de comer

Los dolores de estómago normalmente desaparecen a las pocas horas de haberse producido, por lo que si observamos que las molestias persisten en el tiempo, y además son proclives a reproducirse con bastante frecuencia, resulta recomendable acudir a nuestro médico de cabecera para que pueda hacernos las pruebas pertinentes. Hemos de tener en cuenta que una indigestión aislada puede no tener mayor importancia, sin embargo si la problemática derivada de estos dolores se manifiesta de forma continuada, es posible que tienda a derivar en patologías más graves como una úlcera o una gastritis.

Son múltiples las causas que pueden provocar un dolor de estómago después de haber ingerido alimentos. Entre ellas encontramos: comer en exceso, ingerir alimentos en mal estado, consumir comidas con un contenido excesivo en grasas, tomar demasiadas bebidas con cafeína, comer muy rápido, beber alcohol o deglutir alimentos elaborados con picantes. También hay una serie de patologías, que obviamente deben ser tratadas con un seguimiento más minucioso, que pueden tener como consecuencia la provocación de molestias abdominales después de comer. Es el caso de las alergias, la intolerancia a los alimentos o el síndrome del intestino irritable.

Las dispepsias provocadas por el consumo de alimentos conllevan síntomas generales que pueden pasar por náuseas y vómitos, vientre duro, malestar general, dolor en la boca del estómago y molestias en la zona abdominal. Si se trata de casos aislados que no tienen que ver con una tendencia generalizada a sufrir este tipo de dolores, resulta fácil remediarlos con métodos tradicionales tales como las infusiones de manzanilla o poleo, la sal de frutas o el bicarbonato.