Cómo se deja notar el invierno en los dolores de espalda

Marta Valle

Si existe una discusión vigente en lo que se refiere a los factores que desencadenan los dolores de espalda es la que atañe a la afectación real que los cambios de temperatura bruscos disponen sobre los músculos. Aunque los investigadores aún no han encontrado una respuesta a esta anomalía, lo que parece innegable es que la llegada de las estaciones con modificaciones ambientales más bruscas crean numerosas problemáticas en forma de dolencias en la espalda. Es el caso de la estación invernal, cuyos cambios tanto en la climatología como en la presión barométrica -peso del aire- disparan cantidad de molestias en el área referida.

Cómo afecta el invierno a los dolores de espalda

Por tanto, es posible afirmar que las transiciones de un ambiente caluroso a uno más gélido -una de las características principales de la estación invernal- pueden generar numerosas problemáticas en la musculatura de nuestra espalda. Con la llegada del frío, las zonas más perjudicadas por los cambios bruscos en la temperatura son tanto la cervical como la dorsal. Ambas pueden terminar siendo afectadas por lesiones y contracturas que originen dolencias constantes y persistentes. La espalda puede ser especialmente sensible cuando practicamos deporte, razón por la cual se recomienda el calentamiento de los músculos antes del entrenamiento, así como su estiramiento una vez finalizado el mismo.

Las mujeres que sufren patologías severas en sus músculos tales como artritis o fribromialgia tienen más posibilidades de sufrir dolores durante la llegada del invierno. En estos casos tanto las articulaciones como los músculos de la espalda ya están sufriendo dolores de por sí, por lo que el clima frío tiende a empeorar tanto las condiciones como los problemas que ya tienen.

Pero la variación drástica de las temperaturas, inherentes al invierno, no sólo influye en la generación o agravamiento de las lesiones en la espalda, sino que también puede repercutir decisivamente en su curación. Por ello, los expertos recomiendan la aplicación de diferentes métodos térmicos -basados en el frío o en el calor- para aliviar molestias que afecten directamente al aparato locomotor.