Masajes dorsales: técnicas para combatir el dolor de espalda

Marta Valle

Los dolores de espalda son cada vez más comunes entre la población femenina. Son muchos los factores que pueden llegar a desencadenar problemáticas severas en esta zona corporal. Ya sea por una mala higiene postural, el estrés, el sedentarismo, la falta de ejercicio físico o un estilo de vida poco saludable, las dolencias relacionadas con esta región suelen generarnos muchos quebraderos de cabeza. La fisioterapia responde, en numerosas ocasiones, a la necesidad de solventar esta anomalía de forma rápida y eficaz, es por ello que técnicas como los masajes son cada vez más demandadas a modo de alternativa o complemento a la medicina tradicional.

Masajes para la zona dorsal

Aunque puede haber masajes específicos para las distintas regiones que conforman la espalda, todos ellos tratan la zona al completo y no dejan a unos músculos aislados de otros. Son diferentes las técnicas que pueden aplicarse a este efecto: el roce superficial que, mediante la utilización de ambas manos, recorre el tramo comprendido entre la columna vertebral  y el músculo dorsal ancho; el roce superficial alternado, en el que el masajista realiza movimientos desde los lumbares hasta la zona cervical; la presión deslizante, que se realiza con la base de la palma de una mano mientras la otra realiza una función de sobrecarga; y el amasamiento, que se aplica en los músculos dorsales largos.

El amasamiento, a su vez, se puede aplicar de diferentes modos: haciendo rotaciones con la yema del dedo pulgar alrededor de la columna vertebral, el amasamiento circular con las yemas de cuatro dedos (salvo el pulgar), el amasamiento en pinza empleando las palmas de ambas manos, el amasamiento circular con las falanges de los dedos o con la base de ambas palmas de las manos.

Los masajes estándar de espalda también incluyen un proceso de amasamiento que pasa por debajo del omoplato y que abarca tanto el dorsal largo como el dorsal ancho, además de diferentes técnicas de fricción mediante la utilización tanto de la yema como de la falange de los dedos.