¿Te duele la espalda? Descarta la osteoartritis

Marta Valle

Osteoartritis en la espalda

La osteoartritis es la forma más común en la que se materializa la artritis y supone la inflamación de las articulaciones con las consiguientes molestias y disminuciones en la movilidad de la propia zona afectada. Aunque puede desarrollarse en cualquier articulación de nuestro organismo, generalmente se produce en las manos, las caderas, las rodillas y la espalda –a través de su manifestación en la columna vertebral-. Esta patología degrada progresivamente el cartílago de las articulaciones, tejido que cubre los extremos de los huesos y que evita su fricción durante los impactos inherentes al propio movimiento del cuerpo.

Causas de la generación de osteoartritis

Algunos de los factores más frecuentes en la generación de osteoartritis en nuestra espalda tienen su origen tanto en tensiones como en traumatismos o golpes sobre la columna vertebral que, a su vez, suelen estar causados por lesiones deportivas, accidentes, actividades relacionadas con nuestro trabajo, malas posturas o intervenciones quirúrgicas. Otras causas que pueden influir en el desencadenamiento de una artritis espinal como la descrita son la edad -especialmente a partir de los 60 años-, el género -ya que afecta más a mujeres que a hombres-, el sobrepeso, la predisposición genética y algunas enfermedades asociadas como puedan ser la gota, la artritis reumatoide, la diabetes o alguna infección en la zona.

Los síntomas de la osteoartritis que afecta a la espalda suelen redundar en el dolor moderado o severo de una articulación, sobre todo tras largos periodos de inactividad o después de haberla utilizado en exceso, el ruido de algo que roza con la articulación, el entumecimiento del área afectada, la debilidad en los músculos que rodean a la columna vertebral y la deformidad de las propias articulaciones afectadas por la enfermedad.

Si detectamos algunos de estos síntomas, habremos de acudir a un especialista en la materia para que pueda realizar un diagnóstico preciso y certero de la patología que nos afecta. Una vez realizado un examen por parte de un médico, llegará el momento del tratamiento específico para nuestra espalda que puede incluir recomendaciones como terapia física, la ingesta de medicamentos y, en los casos más graves, una intervención quirúrgica.