Qué es una hernia de disco o hernia discal: síntomas y tratamiento

Hernia de disco

La columna vertebral es una estructura ósea sumamente delicada. Está compuesta por numerosos huesos, músculos, articulaciones y ligamentos, cada una con sus particulares terminaciones nerviosas que pueden devenir en dolencias graves. La hernia discal, precisamente, resulta una de las problemáticas de la columna vertebral más frecuentes y extendidas en la actualidad.

La hernia discal se produce cuando parte de un disco invertebral se desplaza fuera de su sitio natural, ocupando en este caso un lugar que inicialmente no le corresponde. El disco, probablemente deteriorado, comprime la médula espinal o alguna de sus raíces nerviosas produciendo daños neurológicos y, como consecuencia, un importante dolor.

Causas de las hernias de disco

Las causas naturales de este tipo de hernias son las consecuencias inherentes al propio proceso de envejecimiento. Al cumplir años, la elasticidad y flexibilidad de la columna va mermando, los ligamentos que rodean a los discos se deterioran, se vuelven quebradizos y se producen desgarros con una mayor facilidad.

Los dolores provocados por una hernia discal pueden ser de diferente naturaleza. Puntuales o crónicos, leves o agudos, en una zona específica de la espalda o, incluso, extenderse hacia las extremidades inferiores y superiores. También son habituales síntomas paralelos como adormecimiento, hormigueo o insensibilidad tanto en las piernas como en los brazos. Esta sintomatología dependerá, en última instancia, del lugar dónde se encuentre ubicado el disco y el grado de deterioro del mismo.

La queja principal de los pacientes de esta patología redunda en un dolor cortante, profundo y agudo que, habitualmente, empeora al descender a través de alguna de las extremidades afectadas. En algunos casos, quién sufre las hernias de disco puede haber presentado casos previos de dolores localizados en la espalda o desgarros y chasquidos en la zona de la columna vertebral.

Tratamiento de las hernias discales

Aunque puede tratarse de una enfermedad enormemente dolorosa y puede suponer una clara limitación en vuestras tareas habituales, no debéis preocuparos en exceso dado que la gran mayoría de los casos se resuelven sin mayor problema que el de seguir un tratamiento diseñado por un médico.

El 90% de los casos de hernias de disco se logran controlar con tratamientos establecidos a tal efecto a través de la fisioterapia, medicamentos y un estilo de vida sano y equilibrado. De forma muy ocasional, los médicos recomiendan paliar los dolores y el desarrollo de la enfermedad a través de intervenciones quirúrgicas como la cirugía de descompresión o la cirugía de fusión espinal.

Marta Valle  •  martes, 7 de mayo de 2013

DF Temas

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