Falsos mitos sobre menstruación: si eres virgen no uses tampones

Beatriz Iznaola

La menstruación es uno de los temas que más preguntas nos plantea en la vida, al igual que el sexo. Han sido temas tabú durante mucho tiempo, pero esto ha dejado de ser así, ya no podemos seguir ocultando nuestra propia naturaleza, pues eso acaba jugando en nuestra contra. Se acabaron los temas tabú que se refieren directamente a la menstruación.

Cuando a una adolescente, a veces niña, le llega la regla por primera vez lo que necesita es que su madre o algún familiar cercano le explique qué es lo que ocurre en su organismo y todo lo que va a sentir a partir de ese momento. De la misma manera se le debe informar sobre la higiene íntima y el uso de compresas y tampones. Y como en todos los temas de vital importancia se crea una red de falsos mitos. Respecto a la menstruación se piensa, entre otras muchas cosas, que una mujer virgen no puede utilizar tampones. Esto es totalmente falso, pues nada tiene que ver. 

Aun siendo virgen puedes utilizar tampones

El tampón es una de las maneras más cómodas y seguras de evitar manchar nuestra ropa durante los días que tenemos la menstruación. Los hay de muchos tamaños, tipos y colores. Algunos son anti olor y otros llevan aplicador, lo que nos ayuda bastante a colocarlo. Ser virgen no tiene porqué influir en poder utilizar este tipo de producto, ya que no son tan grandes como para poder romper el himen. Esto es una de las mayores preocupaciones de muchas mujeres, la rotura del himen es lo que determina si eres virgen o no, pero verdaderamente si no te das ningún golpe o si no realizas actividades demasiado bruscas, como montar a caballo, no tiene porqué romperse, sin haber consumado. Por lo que utilizarlos no te hará dejar de ser virgen, pero sí que te ayudará a pasar de la mejor manera posible los días del periodo. 

Si te gusta hacer deporte, llevar falda o pantalones muy ajustados no puedes evitar utilizar tampones, ya que son la solución más cómoda de que la menstruación no sea un incordio demasiado grande. Además, evitan el olor, pues no permiten que la sangre se seque y salga al exterior para mezclarse con el aire, que es lo que produce el mal olor, generalmente.