Cómo reducir el dolor de pies al levantarse

María José Roldán Prieto

Los dolores de pie pueden ser causados por muchos motivos pero uno de ellos es por estar de pie muchas horas al día. Esto cansa los pies y cuando te sientas o te metes en la cama, al levantarte pueden causarte molestias y sentir la misma hinchazón, la sensación de hormigueo y el dolor de pies (sobre todo en el talón) que cunado estabas usando excesivamente tus pies. Para reducir el dolor de pies al levantarte puedes utilizar unas medidas de prevención diarias para obtener el alivio que necesitas en tus pies.

Si sientes mucho dolor el primer paso será acudir al médico para que te pueda recetar algún medicamento (como el ibuprofeno) para que te calme el dolor de pies y no tengas que sorportar demasiado tiempo las molestias, así se te reducirá considerablmente, pero también puedes contar con otras soluciones.

Cómo calmar el dolor de pies al levantarse

- Con frío. Puedes enrollar en tus pies una botella de agua fría o hielo envuelto en un paño con una presión moderada durante 20 minutos. Hazlo una vez nada más levantarte y después repite la acción tres veces más durante el día. También puedes poner un paño de hielo en la parte inferior de tus pies durante 20 minutos.

- Pies elevados. Si nada más levantarte te duelen los pies, tendrás que acostarte de nuevo o sentarte con los pies elevados para reducir la hinchazón de pues. Evita la actividad extenuante como trotar o correr. Usa un vendaje de compresión si el dolor acompaña a la hinchazón.

- Cruza las piernas. Cruzar el pie sobre la rodilla de la otra pierna mientras está sentado de ayudará a sentir menos dolor. Tendrás que encoger los dedos y estirarlos, después tira tus dedos hacia ti hacia atrás lo máximo que puedas y aguanta en esta posición durante 10 segundos. Repite el estiramiento con el otro pie y realiza el movimiento 20 veces.

- Buen calzado. Usar buen calzado es imprescindible para reducir el dolor de piel al levantarte. Tendrás que asegurarte que son un calzado cómodo y de apoyo y que su forma se adapta a la forma de tus pies. El material del que esté hecho tendrá que ser cómodo, flexible y resistente y sobre todo, no tendrás que sentir que te aprietan en ningún momento. 

Recuerda que si te siguen doliendo los pies tendrás que acudir a tu médico para comprobar qué es lo que te ocurre exactamente y poder diagnosticar en caso que sea necesario y así encontrar el tratamiento oportuno.