El colesterol, ¿bueno o malo?

El colesterol

El colesterol es una de las principales preocupaciones de la población cuando se trata de llevar un estilo de vida saludable, sobre todo a la hora de decidir que alimentos incluimos en nuestra dieta.

Pero este compuesto es en realidad un ejemplo claro de la máxima 'los excesos no son buenos', ya que, en concentraciones adecuadas, es esencial para la vida.

Qué es el colesterol

El colesterol forma parte de los lípidos, un tipo de nutrientes que popularmente se identifica con las grasas. Curiosamente este es un concepto erróneo, ya que las grasas son solo una parte de las moléculas que conforman los lípidos.

En nuestro organismo, el colesterol se encuentra en cantidades elevadas en el hígado, en el páncreas, en la médula espinal y en el cerebro, además de ser un componente del plasma sanguíneo. Su presencia es fundamental en la estructura de las membranas celulares y como precursor de algunos tipos de hormonas.

Se pueden identificar diferentes clases de colesterol, entre ellas, las denominadas lipoproteínas de baja densidad (LDL) y lipoproteínas de alta densidad (HDL), conocidas como colesterol malo y colesterol bueno, respectivamente.

El colesterol bueno

Las implicaciones que los dos tipos de colesterol tienen en la salud resultan una paradoja, ya que puede, mientras el colesterol malo en elevadas concentraciones provoca la obstrucción de las arterias, el colesterol bueno ayuda a depurarlas.

Por ese motivo, es esencial mantener unos niveles de HDL adecuados en el organismo, pues una de las causas de la acumulación de colesterol malo en los vasos sanguíneos es la carencia del bueno.

El colesterol malo

Las lipoproteínas de baja densidad tienen una relación directa con la arterioesclerosis. Esta patología implica un endurecimiento de las arterias que puede llegar a causar una obstrucción, impidiéndose así el flujo de sangre. Por ese motivo, una concentración de colesterol en plasma superior a la recomendada, que según la Sociedad Norteamericana de Cardiología es de 200 miligramos por decilitro, aumenta el riesgo de sufrir accidentes cardiovasculares como el infarto de miocardio.

Se debe tener en cuenta que el denominado riesgo cardiovascular es diferente en cada individuo y depende de factores tan diversos como la edad, el sexo, el tabaquismo o los antecedentes familiares. Esto supone que el nivel de colesterol recomendable varíe de unas personas a otras.

Patricia García  •  jueves, 14 de febrero de 2013

DF Temas

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