Bruxismo: rechinar los dientes inconscientemente

Bruxismo: qué es y cómo evitarlo

El bruxismo consiste en hacer rechinar los dientes de forma inconsciente, sobre todo mientras se duerme. Si tenemos bruxismo, lo que hacemos es generar una gran presión y fuerza sobre los dientes causando que estos se rompan, aflojen y pierdan el esmalte dental. Asimismo, esta práctica puede provocar que los dientes se vuelvan más sensibles a los alimentos y líquidos fríos o calientes.

Diagnostico

¿Cómo saber si rechinamos los dientes? Los signos más evidentes de que sufrimos bruxismo son el dolor o sensibilidad en la mandíbula, dolores de cabeza, dolor de oídos, dolor de cuello y dolores en los músculos faciales. Otro síntoma es que la sensibilidad de los dientes ha aumentado con el tiempo o que estos se ven planos o desgastados. Muchas veces es el odontólogo quien se percata del desgaste de los dientes y nos informa que podemos padecer de bruxismo.

Tratamiento

Para ayudar a reducir el dolor, prevenir el daño dental permanente y disminuir el rechinamiento de los dientes existen diversas medidas que se pueden llevar a cabo en casa. Por ejemplo, si notamos los músculos de la mandíbula inflamados, podemos aplicar hielo. La mayoría de las veces el acto de apretar o rechinar los dientes es provocado por períodos de estrés o de ansiedad. Sin embargo, apretar los dientes es un acto inútil, pues no canaliza el estrés, sino todo lo contrario, lo concentra en la mandíbula y los dientes. Es por ello que es importante aprender a evitar la ansiedad y controlar las situaciones de estrés.

Beber mucha agua todos los días y dormir bien puede ayudarnos a disminuir la tensión de nuestro organismo, así como aprender técnicas de relajación. Asimismo, comer una zanahoria o una manzana cruda antes de ir a dormir puede ayudarnos a mitigar el estrés acumulado en la mandíbula durante el día. Los masajes en la zona de la mandíbula y el cuello también pueden ayudarnos a mitigar la tensión en estas zonas.

Además, desde hace años se han diseñado férulas protectoras para los dientes. Éstas nos pueden ayudar a proteger el esmalte de la presión. Existen diferentes tipos de férulas: algunas se adaptan a los dientes superiores y otras a los inferiores. Es importante señalar que las férulas previenen el desgaste de los dientes pero no solucionan el bruxismo. Para que éste desaparezca deben analizare las causas que lo provocan y, si se trata de problemas de estrés, el paciente tiene que aprender a relajarse para evitar el bruxismo durante el día o la noche. También existe la posibilidad de someter al paciente a cirugía, pero esto siempre debe contemplarse como último recurso.

Complicaciones

Si el bruxismo empeora o no remite y esto nos provoca dificultades para comer o abrir la boca, deberemos visitar al odontólogo con urgencia, pues si el rechinamiento se complica, podemos llegar a sufrir otras enfermedades más graves como la artritis, las hiperextensiones cervicales o desnucamientos. Cuando vayamos al odontólogo, seguramente nos evaluará el problema a partir de radiografías y nos prescribirá un protector a nuestra medida. Es importante, pues, acudir al médico cuanto antes si sospechamos que padecemos bruxismo. Un tratamiento a tiempo siempre puede evitar complicaciones en un futuro y disminuir los síntomas de aplanamiento, desgaste, grietas y articulación en dientes y mandíbula.

Irene García  •  viernes, 27 de julio de 2012

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