El momento de desvelar a tu pareja tu realidad cotidiana

Laura Sánchez, Filóloga

Son tan fascinantes y bellas las primeras etapas del amor que nos da pena enusciarlas con asuntos mundanos y cotidianos. Cuando estamos enamoradas la ilusión nos da fuerzas para presentarnos en nuestras citas impecables, divinas y refinadas. Educadas, generosas, tolerantes y comprensivas como la que más, y además mezclamos todo ese dechado de virtudes con una dulzura, una delicadeza y un cuidado estético propios de una princesa de cuento. Pero la realidad es que somos mujeres de carne y hueso y tenemos algunas costumbres tan vulgares que subirían los colores del hombre de Cromagnon. En algún momento tendremos que desvelar nuestra verdadera naturaleza a nuestra pareja.

Cara a cara con la realidad

Uno de los inconvenientes de la convivencia en pareja es que resulta muy complicado mantener la ficción durante mucho tiempo. El día a día va a empezar a mostrarle a tu novio aspectos y manías de ti que desconocía y que, seguramente van a desmontarle el mito de la mujer perfecta.

Porque una cosa es que en vuestros encuentros apasionados siempre te presentaras en su piso con la lencería más sexy y otra cosa es que tengas que vestirte como un ángel de Victoria's Secret ahora que vivís juntos. Ese pijama de ositos lleva tantos años contigo que ya casi no le queda color. Pero no piensas renunciar a él por mucho que a tu novio le de un bajón cada vez que te lo ve puesto.

Tu novio tendrá que ir asumiendo que para estar radiante cada día se necesita un proceso de acondicionamiento que no es muy agradable de contemplar. En la medida de lo posible, evítale el trago de ver cómo te tiñes el pelo o cómo te depilas. Puedes echar mano de la intimidad de tu cuarto de baño, pero tarde o temprano tendrá que enfrentarse a la realidad.

Costumbres secretas

Poco a poco también se irá dando cuenta de que tus costumbres no son tan refinadas como las de una señorita victoriana. Esas tardes tirada en el sofá atiborrándote de palomitas y golosinas le servirán para descubrir tu lado más humano. Y hablando de lado humano y cuando la confianza aumente, irán saliendo esos hábitos vergonzantes que matan la pasión. Aires que se escapan, aliento mañanero, gestos rudos...

Como mujer que eres, ni puedes ni te conviene evitar la menstruación cada mes. Un proceso biológico y muy natural capaz de aterrorizar a cualquier hombre. No dejes que tu chico contemple el lado más escabroso de la naturaleza por mucho que te hablen de la complicidad en la pareja. 

Porque una cosa es que relajes las costumbres por la convivencia y otra muy distinta es que no pongas un poco de cuidado en mantener la chispa y la pasión. En ningún momento estamos hablando de un discurso machista, sino de que ambos deberías mantener un tanto las apariencias para no tener que compartir situaciones que, por normales que sean, no dejan de ser bochornosas.

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