Cómo calmar a tu pareja en un momento de ira

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Tenemos diferentes formas de expresar nuestras emociones, ya sean de cariño, o de rabia y frustración. Hay quien ni siquiera es capaz de reconocerlas, algo que es muy perjudicial, pues las emociones hay que sacarlas fuera para poder liberarnos de ellas. Ahora bien, la forma en que expresamos el enfado, la rabia o la ira, puede provocar ciertos problemas en la pareja cuando van acompañadas de agresividad.

Frenar un ataque de ira

Si estás conviviendo con un hombre de carácter enérgico te habrás dado cuenta de que expresa su frustración y su ira de forma agresiva, lo que no quiere decir que esa agresividad la utilice contra ti. Algo que, si ocurriera, de ninguna manera deberías tolerar ni comprender. Puede que cuando algo le sale mal se dedique a gritar o a pegar un golpe en la mesa o a liarse a puñetazos con la puerta del salón.

Es posible que su agresividad sea también verbal, en forma de gritos y juramentos que no dejan de crear cierta inquietud a la persona que está a su lado. Se trata de una reacción que tienen muchas personas ante lo que ellos consideran un ataque, ya sea porque la compañía telefónica le ha cobrado de más en la factura, porque su equipo va perdiendo, porque se le ha estropeado el ordenador o incluso cuando está en plena discusión de pareja.

Hay algunas cosas que puedes hacer para calmar los nervios de tu pareja e intentar tranquilizarla en estos momentos de furia, pero ten en cuenta que no te conviene intervenir mientras esté en el punto álgido de agresividad. Déjale que grite y se desahogue manteniéndote a su lado y cuando veas que ha dejado de utilizar su fuerza bruta puedes entrar a la acción. Porque hasta ese momento es inútil que hagas nada.

Poner límites a la ira

En el momento en que haya parado de utilizar la agresividad física contra el mobiliario, puedes intentar apaciguar los ánimos pidiéndole suavemente que te explique su problema. Así podréis solucionarlo entre los dos. No está de más acompañar tu interés con un ligero contacto físico como apoyar tu mano en su hombro, pero no pases aún al abrazo porque puede sentirse vulnerable y retomar la agresividad.

Intenta hablarle pausadamente y de forma sencilla, porque su mente aún está confusa por el nerviosismo, así que ve poco a poco reconduciendo la situación hasta que consiga calmarse y contarte por qué se ha puesto así. Cuando verbalice su problema y su frustración podrá darse cuenta de que el momento de rabia ha pasado y de que te tiene a su lado para encontrar juntos una solución.

Pero tienes que tener mucho cuidado con este tipo de hombres que se liberan de la rabia a través de la agresividad, porque en algún momento, esa agresividad puede dirigirse hacia ti. Así que tienes que estar muy atenta, si de los gritos al aire pasa a gritarte a ti y a culpabilizarte de su problema, sea el que sea, porque existe una línea muy delgada entre una discusión y la violencia verbal. En cualquier caso, nunca permitas ninguna falta de respeto ni ningún desprecio hacia tu persona, por muy airado o enojado que esté.