Cambiar de ciudad por amor, ¿un error o un acto que merece la pena?

¿Qué serías capaz de hacer por amor?

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

¿Has dónde llegarías por amor? La respuesta inmediata, la que nos han trasladado desde el mito romántico sería: hasta el infinito y más allá. Pero seguro que tu pareja no te pide que le acompañes tan lejos, ¿verdad? Nos estamos preguntando si cambiar de ciudad por amor es un error o es un acto de valentía que merece la pena. Porque se trata de una situación habitual, especialmente entre esas relaciones a distancia que antes o después tendrán que reunirse.

Lo que implica cambiar de ciudad por amor

Si te encuentras en esa situación en la que tienes que decidir o romper con tu pareja o cambiar de ciudad por amor, te pedimos que no tomes la decisión a la ligera y que tampoco la dejes únicamente en manos de tu corazón. Estamos seguras de que se trata de una pareja sólida y con futuro, pero también estamos seguras de que en el amor nunca hay garantías.

Cambiar de ciudad por amor implica dejar tu empleo y enfrentarte a la incertidumbre de buscar trabajo en otro lugar. Implica también dejar tu zona de confort y eso está muy bien visto, pero no siempre es necesario ni conveniente. Porque en esa zona de confort está tu familia y tu círculo social, es decir, esa red de apoyo que todos necesitamos.

Irte a vivir a otra ciudad por amor es toda una aventura y como toda aventura tiene sus consecuencias. Puede ser interesante poner a prueba tu capacidad de adaptación, desde luego, y es toda una lección de desarrollo personal y de valentía. Eres valiente y estás enamorada así que, ¡enhorabuena!, porque ya tienes todo lo que necesitas para cometer locuras en nombre del amor.

¿Qué serías capaz de hacer por amor?

Tampoco te estamos diciendo que no te cambies de ciudad por amor, ni que sea una locura, ni mucho menos una estupidez. Tan solo te pedimos que reflexiones si estás preparada y si estás convencida de que tu relación lo merece. Porque cambiar de ciudad es una apuesta muy arriesgada por tu relación. Y sin embargo, no serás ni la primera ni la última persona que lo hace.

Hay personas que por amor cambian de estilo, de hábitos y hasta de religión. Hay personas que por amor se enfrentan a su familia, que maduran en compañía de su pareja, que cambian su perspectiva vital. Hay personas que cambian de casa, de ciudad y hasta de país. Hay personas que cambian de gustos y aficiones. Y hay personas que cambian, por fin, esas ideas arraigadas que llevaban arrastrando toda la vida.

Pero también hay personas que por amor, o por algo parecido al amor, cambian su forma de ser, su personalidad, sus ideas y su forma de actuar. Que cambian su relación con su entorno y con el mundo y terminan por quedarse aisladas en su burbuja de amor. Es todo un riesgo. Es una apuesta y, como toda apuesta, la puedes perder.

¿Es un error cambiar de ciudad por amor?

Cambiar de ciudad por amor no es necesariamente un error. ¿Cuántas personas lo han hecho y viven felices? Muchas. Pero hablamos de ti, de tu relación y de tu pareja. Tú estás dispuesta a dejar tu vida atrás y empezar una nueva en otro lugar pero, ¿y tu pareja apuesta por ti con la misma intensidad? No hay garantías y no tenemos una bola de cristal para ver el futuro que te espera.

Porque puede que te cambies de ciudad y todo te vaya genial. Pero también puede ser que tu pareja no esté poniendo todo de su parte en esta relación, que se lo tome más a la ligera porque, al fin y al cabo, no tiene nada que perder. Y no queremos ser agoreras y nosotras también creemos en el amor.

Así que si quieres cambiarte de ciudad, adelante. Pero procura organizar un poco el cambio, el traslado, procura guardarte las espaldas y no cerrar ninguna puerta para volver. Y sobre todo, procura no dejarte tu esencia, tu independencia y tu personalidad en esa apuesta. Todo lo demás lo puedes recuperar.

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