Me quiero divorciar pero aguanto por mis hijos, ¿hago bien?

Los hijos pueden ser un motivo por el que dudas sobre la separación

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

¿Hasta dónde hay que aguantar por amor? Fíjate bien en lo que de verdad implica "aguantar". No hay que aguantar nada, no hay que soportar con resignación una relación tóxica o un matrimonio sin amor. ¿Ni siquiera por los hijos? La situación sigue siendo más habitual de lo deseable: me quiero divorciar pero aguanto por mis hijos. Y luego viene esa duda de no saber si estás haciendo bien o no. ¿Estás lista para reconocer la verdad?

Los hijos, ¿una excusa para no divorciarte?

Un matrimonio que está roto, sea por el motivo que sea, lo mejor que puede hacer es separarse. Cada uno por su lado, curarse las heridas y seguir adelante. No entramos en esas opciones de divorcios amistosos (aunque sería lo ideal) o de esas guerras en las que solo hablan los abogados. No entramos en el carácter de la separación, pero si tu relación te hace infeliz, lo mejor que puedes hacer es marcharte.

"Pero aguanto por mis hijos". Cuidado con esta frase porque, especialmente las mujeres, la tenemos tan arraigada que hemos llegado a creerla como si fuera un dogma de fe. Aguantas en un matrimonio sin amor, con discusiones, con ambiente tenso, tal vez con faltas de respeto... Y échale a esta escena todo lo que puedas sufrir e imaginar. Y lo haces por tus hijos. ¿Por qué crees que tus hijos están mejor en una familia destrozada que en una familia rota?

Romper la familia es otro de los mitos que hacen que no te divorcies por tus hijos. No quieres romper la familia, pero es que ya estás en un hogar destrozado. La ilusión con la que formasteis esa familia ha dejado paso a la decepción. Ya no es un hogar. Los niños ya no tienen la seguridad de unos padres cómplices, sino que se han visto envueltos en una guerra que no se merecen.

El impacto del divorcio en los hijos

Una familia rota siempre será mejor que una familia en guerra, ¿no es cierto? No vamos a negar que un divorcio provoca un impacto muy negativo en los hijos. Al igual que en la propia pareja. Al fin y al cabo se están rompiendo los esquemas de todos, de toda la familia. Y si el divorcio no se gestiona bien, los hijos serán los que más sufran una ruptura sentimental de los adultos.

Pero los niños son más flexibles al cambio que los adultos. Cambiar de rutinas, cambiar de casa, que uno de los progenitores desaparezca de la escena diaria según la semana que toque. Papá y mamá ya no están juntos, pero siguen siendo papá y mamá. Con un divorcio bien gestionado, los niños sufrirán este proceso el tiempo que tarden en adaptarse a la nueva situación.

Cómo ven los hijos un matrimonio sin amor

Claro que tus hijos sufrirán con vuestro divorcio, especialmente si el proceso va acompañado de rencor y de intenciones de venganza. Pero si realmente lo importante son los hijos, conseguiréis que el proceso de divorcio sea lo más amistoso posible. Ahí es donde deben centrarse todos vuestros esfuerzos en una separación.

Tal vez estés pensando que tu matrimonio está acabado pero no hay tan mal ambiente en casa. Que las discusiones las tenéis cuando no están los niños delante y que cada uno hace su vida intentando no molestar al otro. Pero esa relación está rota, no hay amor, no hay confianza y no hay cuidados entre vosotros. ¿Es esa la imagen de pareja que quieres transmitir a los hijos?

¿Te imaginas el futuro sentimental de tus hijos creciendo en un hogar sin amor? Estamos hablando del mejor escenario posible, que no es el habitual. El escenario habitual en un matrimonio que aguanta por los hijos es de los desprecios, la depresión, la falta de respeto, los gritos y las discusiones continuas. Y aún así, pensáis que es mejor que vuestros hijos crezcan en un hogar tenso y hostil antes que en un hogar separado.

Consecuencias en los hijos de no divorciarte

Aguantar en tu matrimonio por tus hijos evita el posible trauma por la separación, pero ten en cuenta que estás hipotecando el futuro emocional de tus hijos. Si su modelo de pareja es una relación tóxica, en su vida adulta tendrán problemas para relacionarse de forma saludable.

Crecer pensando que en las familias no hay amor, no hay cuidados, no hay respeto, es un camino seguro hacia las relaciones tóxicas, dependientes y destructivas. A estas alturas ya sabes que el ejemplo es la mejor forma de educar a los niños y, ¿de verdad estás dispuesta a que ellos aguanten algo intolerable a sus futuras parejas? Seguro que no es eso lo que quieres para ellos.

Seguro que prefieres que crezcan con todo el amor de su padre y de su madre, aunque sea en casas separadas, antes que ponerles en la situación de pasar una infancia en plena batalla. Los conflictos emocionales se llevan adelante en la vida si no se resuelven a tiempo. Al final, con el divorcio estarás protegiendo a tus hijos.

Y con un divorcio civilizado les darás el mejor ejemplo de convivencia. Olvídate de conceptos como familia rota, porque cuando realmente se rompe la familia es cuando la convivencia se convierte en una guerra.

Tus hijos y tu divorcio

Como ves, tus hijos no son un motivo para no divorciarte. Tal vez sean una excusa porque te da miedo cambiar de vida, romper la relación y empezar de cero. Recuerda que tus hijos crecerán mejor con una madre feliz que con una madre desgraciada. Así que ser feliz no es solo algo que tengas que buscar por tu bien, también por el de tus hijos. Te mereces una vida mejor. Tus hijos se merecen una vida mejor.

Y tu matrimonio no te hace feliz. Así que hay que cambiar de planes. Separarte te costará un mundo, pero tus hijos verán un ejemplo de valentía, honestidad y superación que son tres regalos mágicos para su futuro. Valentía para reconocer que algo no funciona, honestidad para no mantener una farsa vital y superación para salir adelante de cualquier contratiempo.


¿Sigues pensando que debes aguantar por tus hijos? Las familias unidas no siempre son las que viven en la misma casa.