Contradicciones de una feminista en el amor

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

¿Se puede ser feminista y vivir en una relación de pareja heterosexual? Sí, se puede, pero no vamos a negar lo complicado que es afrontar el amor convencional desde una perspectiva feminista. Nos preguntamos por esas contradicciones de una feminista en el amor. ¿Cómo compaginar feminismo y pareja?

Las contradicciones que encierra el amor para una feminista

Hay algo que el feminismo tiene muy claro con respecto al amor. El ideal de amor romántico y la búsqueda del príncipe azul responde a unos estándares patriarcales que convierten a las parejas en relaciones tóxicas y peligrosas. Se trata de romper los esquemas, eso está claro, pero no resulta tan fácil en la teoría como en la práctica.

Los satélites alrededor de esta cuestión se nos presentan en forma de exclusividad sexual, de infidelidad, de manipulación emocional, de los diferentes roles dentro de la pareja o incluso de la jerarquía impuesta en algunos hogares. No nos sirve, sabemos que no nos sirve para disfrutar de un amor saludable ni para ser felices.

Entonces, ¿cómo lo logramos? No tener pareja, estar soltera y feliz parece la situación ideal para no tener esas luchas internas o contradicciones al ser feminista y creer en el amor. Pero no todas las feministas quieren estar solteras, algunas buscan a su pareja ideal, algunas más se enamoran perdidamente de alguien y ya sabemos que el enamoramiento no encaja con ningún razonamiento lógico.

Cómo resolver las contradicciones de una feminista en el amor

Intentando evitar las contradicciones, muchas mujeres se lanzan a relaciones que rompen lo convencional. Buen intento. Y después de un tiempo se dan cuenta de que eso del poliamor, por ejemplo, les hace tan infelices como el clásico noviazgo chica/chico/exclusividad. ¿Qué hacemos entonces?

Una propuesta es aceptar las contradicciones, no de las feministas en particular, sino del género humano en general. Vivir en conflicto interior no es la mejor receta para lograr el equilibrio emocional, pero al menos es una posición realista. Y el siguiente paso es marcarse pequeños objetivos. Vayamos paso a paso, porque tal vez desmontar el ideal romántico de un plumazo es misión imposible. Desmontemos los pequeños mitos poco a poco.

Para ir desmontando los pequeños mitos que envenenan las relaciones de pareja se necesita a la otra persona, con lo que nos encontramos ante una nueva contradicción y un obstáculo difícil de salvar. Porque no todos los hombres están dispuestos a ceder su posición de poder, esa en la que la cultura patriarcal les ha colocado.

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