Mujeres y hombres: beber y fumar, la eterna discusión de pareja

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Toda pareja está formada por dos personas muy diferentes entre sí, con un pasado, con unas experiencias y con unas costumbres diferentes. Entre las costumbres que más separan a mujeres y hombres se encuentran esos hábitos que en su día fueron conductas socialmente aceptadas y alabadas pero que hoy están mal consideradas. Hablamos de fumar y de beber, hablamos de la eterna discusión de pareja.

La historia del tabaco y del alcohol

Beber y fumar son dos hábitos perjudiciales para nuestra salud y eso es algo que todo el mundo reconoce. Pero es cierto que no hace tantos años eran comportamientos socialmente aceptables y que suponían una especie de rito de paso a la edad adulta. En algunas tribus, el paso de niño a mayor se realiza con dificultosos rituales de caza; en nuestra sociedad, el rito de paso consiste en la primera borrachera y el primer paquete de tabaco compartido.

Durante mucho tiempo, beber y fumar fueron considerados hábitos inofensivos desde el punto de vista de la salud. Además, para ser un hombre hecho y derecho o macho alfa había que beber como el que más y fumar sin parar. Y aquí no existía la desigualdad de género, porque para ser una mujer sofisticada y atractiva era imprescindible mantener las dos manos ocupadas con una copa y con un cigarrillo respectivamente.

Hace tan solo unos años, cuando ya mujeres y hombres, así como sus hígados y sus pulmones, habían hecho el esfuerzo de acostumbrar a su organismo al tabaco y al alcohol, las autoridades sanitarias nos convencieron de que esos hábitos eran muy perjudiciales para la salud. Hoy es aceptado por todos que fumar y beber entraña un gran riesgo, pero no todos se lo han tomado de la misma manera. Es entonces cuando surgen los problemas de pareja.

Alcohol y tabaco en la pareja

Los excesos de alcohol y tabaco se atribuyen por lo general a los hombres. Injustamente, cabe señalar, porque llegar a altas horas de la noche con unas copas de más y exudando nicotina no es exclusivo del género masculino. Mujeres y hombres beben y fuman por igual aunque no siempre los dos miembros de la pareja lo hacen al mismo tiempo.

En el caso de que sea la mujer la que bebe y fuma y eso le moleste a su pareja, el asunto se convierte en una guerra de culpabilidad y vergüenza. En plena resaca, tu novio te mira compasivo y apesadumbrado y, por primera vez desde que os conocéis, reflexiona sobre a dónde se dirige la relación. Golpe mortal para ti que no puedes evitar sentirte fuera de tu papel de cónyuge que guarda las apariencias y preserva la imagen de su macho alfa.

Si por el contrario es tu novio el practicante de tales hábitos malsanos, la disputa no es tan sutil como para hurgar en su sentimiento de culpabilidad, sino que estamos ante acusaciones directas de atentados contra la salud por los que no estás dispuesta a pasar. Frente a tu ultimátum, a él no le quedará más remedio que fumar a escondidas cuando baja la basura y a intentar ocultar, con resultado lamentable, las copas de más cuando llega de madrugada.