No parar de mirar el móvil y otras cosas que matan el amor

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Cuando te enamoras e inicias una relación de pareja el mundo entero gira alrededor de esa persona y no haces caso a ninguna otra cosa. ¿A ninguna? Bueno, tal vez al teléfono móvil un poco más. Una miradita al Facebook, una foto amorosa a Instagram o una partidita rápida al Candy Crush. Hablamos de no parar de mirar el móvil y otras cosas que matan el amor.

Cuando el teléfono móvil acaba con el amor

Llega la hora de dormir, os vais a la cama, tardas un poquito más en el baño porque quieres prepararte para una noche de pasión. Ya ves, esta noche tu deseo está por las nubes y tu novio está esperándote en la cama con los brazos abiertos...no, llegas y está mirando el teléfono móvil. Levanta la mirada un segundo cuando entras al dormitorio pero ni se inmuta, sigue con su móvil.

Esta imagen de tu novio mirando el teléfono móvil se puede repetir en cualquier momento y lugar. Cuando quedáis para salir a cenar con amigos, cuando os sentáis en el sofá a descansar después de un día duro, cuando vais en el metro o cuando os habéis propuesto pasar un día de playa para recuperar la chispa que ha perdido la relación.

O puede que seas tú la que te pasas el día atendiendo al móvil. Subiendo estados que demuestran a todo el mundo menos a tu novio lo bien que te va en el amor o posteando en Instagram románticas fotos besando a tu novio con todos los filtros posibles. Según tu teléfono móvil sois una pareja feliz pero, ¿le has preguntado a tu novio?

Otros detalles que matan el amor

El teléfono móvil no fue creado por el demonio, pero su uso abusivo sí puede resultar infernal o al menos mortal para el amor. Y hay muchas más cosas. El ordenador encendido todo el día que hasta te lo llevas a la cama, la tele en funcionamiento mañana, tarde y noche de forma que la comunicación con tu pareja se hace bastante imposible o esa creencia errónea de que debes estar haciendo cosas todo el día.

¿Por qué no pasar una tarde de sábado con tu pareja sin hacer nada? Os miráis, os tocáis, os habláis. ¿No tenéis nada que contaros el uno al otro? ¿Tenéis que suplir vuestra falta de complicidad manteniendo una actividad frenética todo el tiempo? A veces boicoteamos la relación con actitudes y gestos cotidianos de los que ni siquiera nos damos cuenta, cuando la realidad es mucho más sencilla: una relación de pareja necesita atención.