Por qué el amor no es el fin de toda mujer

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Da igual la edad que tengas, porque cuando llevas un tiempo sin una relación de pareja todas las alarmas saltan a tu alrededor y no eres precisamente tú la que las hace sonar. El mundo entero está preocupado porque no tienes pareja y tú ya no sabes qué decir para hacerles comprender que el amor no es el fin de toda mujer, que tienes otras prioridades.

El objetivo de una mujer no es encontrar el amor

Lamentamos comunicar a los amantes de los estereotipos y aferrados a la tradición que sus esquemas están a punto de romperse. Tenemos malas noticias para ellos y es que el amor no es el fin de toda mujer. No, las mujeres no andamos a la búsqueda del príncipe azul, nuestro objetivo en la vida no es tener una pareja y nuestras historias de amor las podemos vivir perfectamente con nosotras mismas.

Bienvenidos al mundo actual, donde la mujer trata de empoderarse para ser ella la que toma las decisiones, algo que a muchos les resultará indignante. Las mujeres tienen sus propios sueños que no necesariamente coinciden con los que Disney diseñó para todas ni tampoco con los que crearon sus padres para ellas. Dicho sea de paso, apártense, porque las mujeres no solo tienen sus propios sueños, es que también van a por ellos.

El fin de toda mujer no es el amor. El fin o el objetivo de toda mujer es ser feliz y hace ya un tiempo que nos dimos cuenta de que para ser feliz no necesitamos una pareja, que no somos mitades de naranjas, que somos naranjas enteras y nos vamos a exprimir y a sacarnos todo el jugo posible mientras vivamos.

Y si el amor aparece, de entrada no le diremos que no. Invitaremos al amor a pasar a nuestra vida y le dejaremos que desordene lo que quiera mientras nos haga sonreír. Pero en el momento en que se convierta en un amor tóxico, en el momento en que nos impida ser nosotras mismas, no tendremos reparos en cerrarle la puerta en las narices.